El manejo del diabético
Cuando un ciudadano se declara “diabético” porque sus niveles de azúcar en la sangre (glucemia) en ayunas es mayor de 126 mg/dl y a cualquier hora del día incluyendo después de comer es mayor de 200 mg/dl, lo primero que pensamos los médicos especialistas no es solo “bajarle” el azúcar a esos pacientes, sino, -y como mandan los protocolos internacionales- trabajar arduamente en la “prevención de las complicaciones” que tardíamente suelen presentarse.
Para esto necesitamos “empoderar” de su enfermedad a cada paciente explicándole que le pasa cuando no lleva la dieta, porque su páncreas falla, la forma de como mantener un buen control metabólico con su alimentación, cantidad de ejercicios que regularmente debe realizar por semana, los diferentes tipos de medicamentos a utilizar en su control así como la variedad de insulinas existentes en el mercado, como cuidar rigurosamente sus pies, cada que tiempo y como debe hacerse análisis de sangre en su casa, cuando le corresponde hacerse el examen de la vista, en fin, le orientamos para que logre una mejor calidad de vida,
Al diabético le falla la producción adecuada de insulina cada vez que come y generalmente deja mucha glucosa “deambulando” en su sangre de no cumplir con el tratamiento indicado, estos niveles de glucemia altos al final buscan donde meterse, de ahí que se acumula en la vista provocando la ceguera, si se acumula en los riñones los inflama y llegan a recibir diálisis, pueden aparecer otras complicaciones como las cardiovasculares incluso investigadores han demostrado la presencia de ciertos tipos de cáncer de algunos órganos. No debemos olvidar la inflamación de los nervios y las paredes vasculares de las piernas que llevan a las amputaciones de miembros inferiores.
Ahora que se habla mucho de la creación de unidades de pies diabéticos en nuestros centros hospitalarios ¿Se resuelve creando esas unidades? ¿Es un problema único de los médicos tratantes? De ninguna manera, hay que decir que desde la “voluntad política” requerida de parte de las autoridades de salud en la aplicación de protocolos internacionales manejados por las sociedades especializadas además del apoyo con recursos médicos en los hospitales por un lado, así como la integración de las ARS que manejan parte del pastel de salud local y que deben insertar “programas preventivos” en la diabetes, hasta la indisciplina del paciente en cumplir las órdenes establecidas por su médico, “todos somos culpables”, en tal virtud, cuando se trate de la enfermedad conocida como “diabetes” cada quien debe jugar su rol para prevenir las desagradables complicaciones que desequilibran el metabolismo de la enfermedad y que incluso pueden llevar al desequilibrio mental del paciente con sus implicaciones así como también al desequilibrio de la canasta familiar. ¡Tomemos medidas y actuemos!

