Infecciones en el diabético
El paciente diabético es más susceptible de padecer infecciones que el resto de la población general y en ellos, el número de infecciones no sólo es mayor, sino también más grave y más costoso por el periodo de tratamiento más prolongado con antibióticos.
Además, la frecuencia y severidad de la infección en ellos se relaciona directamente con el control metabólico, es decir en pocas palabras, mientras más cerca de lo normal esta su glucemia menor oportunidad de infección y viceversa.
Aparte del grado de control metabólico, existen otros factores que favorecen el desarrollo de infecciones en los pacientes diabéticos, representados por las complicaciones crónicas propias de la enfermedad, tales como: la poli neuropatía diabética (o inflamación de los nervios, muy dolorosa) que condiciona una menor sensibilidad a pequeños traumatismos y quemaduras en los miembros inferiores sobre todo complicándose como pie diabético.
Muchas veces en los diabéticos, el vaciado de la vejiga urinaria por la inflamación de los nervios de las paredes de la vejiga, llamada médicamente “neuropatía autonómica” favorece las infecciones urinarias.
En caso de infección de las arterias (llamada arteriopatía diabética) condiciona la isquemia o muerte de los tejidos periféricos que irrigan esas arterias disminuyendo el flujo sanguíneo.
Las infecciones de los genitales a repetición sobre todo en la mujer, permiten sospechar la presencia de diabetes así como la presencia de hormigas acumuladas en las paredes de los sanitarios o en la ropa interior.
Y es que el diabético descontrolado y que mantiene niveles elevados de glucemia de forma permanente en su sangre, deprime los mecanismos de defensa, deprime el proceso oxidativo del metabolismo así como deprime también el sistema inmunológico del cuerpo haciendo más fácil la aparición de las infecciones.
Dentro de las infecciones más frecuentes del diabético tenemos: cistitis,
Neumonía, celulitis, infecciones intestinales, otitis externa, micosis superficiales (infecciones por hongos) herpes zóster (culebrilla), Hepatitis viral.
Pielonefritis (infecciones de los riñones), tuberculosis y osteomielitis entre otras.
Al final, la moraleja de todo esto es: “Todo diabético debe mantener buen control de su glucemia diaria (menos de 120 mg en ayunas y menos de 140 mg 2 horas después de cualquier comida) y una “hemoglobina glucosilada” menor de 6.5%, así prevendría la presencia de infecciones en su cuerpo.
Adelante pues.

