El Gobierno presentó el Plan de Salud Mental que incluye la habilitación de una línea de servicio confidencial sobre casos psiquiátricos, el aumento de 137 a 500 camas hospitalarias para atención a pacientes, y la creación del Instituto Nacional de Neurociencia que contará con áreas clínicas, investigación y desintoxicación.
Hace tiempo que el sistema de servicios hospitalarios requiere de un abordaje integral sobre el tema de salud mental, que según estimaciones afecta entre un 20 % a un 25 % de la población con patologías como trastorno del ánimo o depresión, trastorno de ansiedad y esquizofrenia.
El uso y abuso de sustancias psicoactivas entre jóvenes y adultos se ha convertido entre las principales causas de hospitalización psiquiátrica, por lo que resulta oportuno el anuncio de las autoridades de que se habilitarán 363 camas para esos fines.
La gravedad que implica el deterioro colectivo de la salud mental fue graficada por el ministro de Salud, Víctor Atallah, al revelar que más de mil millones de personas, equivalente a un 12% de la población mundial, padece algún trastorno mental, aunque en República Dominicana el cuadro es más dramático, con una estimación de enfermos entre un 20 % a un 25 %.
Por muchos años, las enfermedades o síntomas relacionados con la salud mental eran tratados en un solo hospital, y aunque en la actualidad algunos centros asistenciales públicos habilitaron áreas y camas para tratamientos psiquiátricos, la atención médica es todavía insuficiente.
El Plan de Salud Mental, expuesto el lunes durante un acto en el Palacio Nacional encabezado por el presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña, cuenta también con una ampliación de los medicamentos requeridos para afrontar diversas enfermedades psiquiátricas que serán integrados a los planes de seguros de salud.
Además de la creación de unidades de intervención en crisis y programas de capacitación en salud mental, se requiere promover a nivel de universidades el aumento del número de médicos especialistas en el área, así como ejecutar programas educativos que desalienten el estigma asociado a los trastornos mentales.
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La trascendencia de ese Plan de Salud Mental radica en que beneficiaría de manera directa a más de un millón de personas que hoy sufren de trastornos del estado de ánimo, ansiedad, esquizofrenia y trastornos por uso y abuso de sustancias controladas. Si el programa funciona, no hay razones para volverse loco.

