Razones ajenas a nuestra voluntad impidieron que esté presente en el funeral del doctor Salvador Jorge Blanco, pero a través de este medio expreso mi sentida condolencia a Orlandito y a Dilia Leticia, sus dos hijos.
El expresidente contó siempre con mi respeto y consideración.
Y consciente de que era un hombre honesto, que hizo una gestión gubernamental transparente y apegada a sus principios éticos, lo defendí públicamente cuando fue víctima de la persecución político judicial más fuerte que conozca la historia dominicana.
Joaquín Balaguer descargó todo su odio contra este hombre, que al morir no dejó fortuna económica.
Destacado abogado de Santiago, procurador general de la República en el gobierno constitucional del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, defendió gratuitamente en los tribunales a los izquierdistas perseguidos por el régimen de Balaguer, y se caracterizó por ser un defensor de los derechos humanos.
A su gobierno lo recuerdo, sobre todo, por la mejor oferta de energía eléctrica que el país haya registrado.
Los denominados apagones, durante el período 1982-1986, fueron muy escasos, producto de la gran inversión que en ese prioritario servicio hiciera Salvador Jorge Blanco.
En el plano personal, era un hombre educado, sereno, prudente y muy humilde. Tan humilde, que ha sido el único presidente que prohibió el uso del adjetivo excelentísimo hacia su persona.
Alegó que era un ciudadano al igual que los demás y así había que llamarlo: ciudadano presidente.
Que en paz descanse el ciudadano Salvador Jorge Blanco.

