Opinión

¡Salven a la Suprema!

¡Salven a la Suprema!

El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) se aboca a ratificar o escoger doce de los 17 jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), el más alto tribunal de la nación, definido garante de los derechos ciudadanos y fortaleza de la democracia, por lo que intereses políticos o corporativos no deberían debilitar a esa institución.

La SCJ es un órgano colegiado que, dividida en cámaras, conoce en última instancia los casos judiciales litigiosos de todas las materias, por lo que sus decisiones o resoluciones afectan de manera directa a todo el tejido social, político y económico de la nación.

El CNM no ratificará o seleccionará a un solo juez, sino a 12, incluido al magistrado que presidirá el alto tribunal y a sus suplentes, por lo que los miembros de ese órgano con rango institucional tienen una tarea mucho más trascendente que la que pretende asignarse un efervescente coliseo mediático.

La magistrados que aspiran permanecer por otros siete años como jueces de la Suprema tienen la ventaja o quizás la dificultad de acarrear consigo su desempeño bueno, malo o regular en esa alta corte, únicas razones que debería considerar el CNM para emitir su voto favorable o de rechazo.

Otros aspirantes son jueces de carrera que se desempeñan en instancias o jurisdicciones menores, que también deberán demostrar que merecen ascender hasta el más alto peldaño en su currículo profesional, por lo que también son merecedores de que el CNM les preste la mayor atención.

En la tercera línea figuran los profesionales del derecho que aspiran a ingresar directamente a la Suprema Corte, en virtud de la cuota de escaño que se ofrece a esos togados, quienes están compelidos a demostrar que poseen las condiciones académicas, éticas y morales como para ser merecedores de tan elevada distinción.

Corresponde al Consejo Nacional de la Magistratura abocarse a la evaluación objetiva y sin prejuicio de todos los aspirantes a ser ratificados o designados en la SCJ, sin incurrir en nocivas distracciones o detenerse en situaciones conflictivas que en nada contribuyen a salvaguardar a esa alta corte.

El caso de una jueza, que habría sufrido trato inadecuado durante el proceso de evaluación en el CNM, debería abordarse con garantía de sus derechos y buena fama, pero sin olvidar jamás que el compromiso mayor es el de escoger a 12 jueces todos, absolutamente todos, capaces, honestos e independientes.

El Nacional

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