Los cementerios públicos de la República Dominicana operan bajo el azote del vandalismo y ante la desidia y el abandono de sus autoridades, en donde hasta el 90% de las tumbas han sido profanadas; muchas de ellas hasta docenas de veces.
La denuncia la hizo hoy el líder comunitario en Nueva York y comunicador dominicano Pedro Joaquín Aguiar, quien recordó a las autoridades que «los códigos morales del mundo y las sociedades a las que representan exigen un mínimo de dignidad y decoro al momento de disponer de un cadáver».
Afirmó que «muchas veces, esos saqueos incluyen despojar a los muertos de sus ataúdes, para dejar sus restos tirados en el suelo, como si fueran basura».
«En muchos otros casos los panteones son vilmente destruidos para robar las varillas y otros metales que luego son vendidos a un precio miserable», expresó.
Agregó que «otros macabros propósitos suelen ser el robo de puertas y manubrios de los panteones, así como floreros, velones o cualquier otra forma de tributo a los muertos».
«Y como si eso fuera poco, los cementerios también son utilizados por delincuentes y desaprensivos para desmantelar vehículos robados, traficar y vender drogas, prostituirse y todo tipo de prácticas deleznables que mancillan la memoria de los difuntos”, dijo.

