Opinión

Secretos en reunión…

Secretos en reunión…

Mala educación. Pésima. Las redes sociales son también medios de comunicación social, sólo que autorreguladas. Por tanto, proceden estas oportunas observaciones. Las claves, acertijos, verdades a medias e indirectas tienen canal alterno en los mensajes directos y encuentros íntimos. Por esta vía, son excluyentes, por tanto, inútiles y molestosos. Toda información se vale sola.

Si carece de sujeto y predicado no es una oración. Sin sustancia, no tiene sentido para el común de los presentes en estos medios. Y la misión de la comunicación, en tanto instrumento, es informar, educar y entretener. E incompleta, surte efectos contrarios: desinforma, mal educa e irrita.

Si omite datos básicos, como nombres, fechas, lugar, acontecimiento y causas, en fin, el emisor se hace invisible por no tener nada qué contar. O, simplemente, se trata de un mojigato que quiere dársela de importante, insinuando cosas que desconoce o maneja de manera irresponsable.

En el peor de los casos, procura pavonearse en la red u otros medios como emisor de “noticias exclusivas e inéditas” cuyos destinatarios escogidos poseen la clave para descodificarlas. ¿Por qué, carajo, no lo susurró al oído en vez fastidiar con tan desagradable práctica?.

Quienes más corrompen la información, por mal uso, son los que se reputan “bien enterados”, para lo cual recurren a métodos ya citados, que sólo los tontos dan por buenos y válidos. Terminan, sin embargo, relegados en la indeseada categoría de informantes, no de comunicadores.

Si las omisiones son voluntarias, aún en aras de dar espectacularidad a la noticia, refleja un miedo patético que no habla bien del emisor. Ninguna censura es saludable, ya sea impuesta o autoimpuesta. Tampoco estos, en los que nos desenvolvemos, son tiempos ni sociedades condicionadas y dispuestas para cortapisas y ocultamientos.

El Nacional

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