La semana última nos resultó relevante, tomando en cuenta la creación de conciencia nacional e internacional al máximo nivel, pero nos limitaremos a lo nuestro, como todas las semanas y debemos priorizar el fin de semana, tocando el trascendental discurso del presidente Leonel Fernández, esta vez en forma inusual hablando ante una enorme cadena de radio y televisión al mundo, durante una hora desde el hotel mas grande del país como líder del PLD o presidente de dicho partido.
Aquello nos pareció incongruente por varias razones, y más que habíamos pedido por esta vía además al presidente por esta misma columna que le hablara a su pueblo, pero pensábamos que llevaría otro mensaje, algo que pudiera haber llevado al país alguna tranquilidad siquiera con las subidas del precio del galón de gasolina todas las semanas hasta cuando baja el petróleo, las medicinas, la canasta familiar, la violencia las drogas hasta familias enteras, dijo en las ultimas horas el valioso encargado de dicha área el general Rosado; a propósito, impotente lucia con la falta de herramientas y demás.
¿Por qué resultó contradictoria la pieza? No procedía insistir en la problemática internacional más que conocida y repetida por nuestro respetado amigo. Además, el escenario tan costoso desentonó.
El pueblo esperaba otro mensaje, esta vez con otros argumentos que llevaran sosiego y esperanza, nuevas ideas, ya que se inicia una nueva oferta política y lo que se detectó en el fondo lo vemos como algo incongruente patrocinado por el líder del PLD, instruir que dicha campaña debe motivarse contra el retroceso o el pasado que hace siete años que pasó con el PRD, cuando se había quejado el candidato de dicho partido PRD, Hipólito Mejía, de que se orquestaba en el PLD una campaña sucia desnaturalizando su tratamiento que se hizo que incluyó una cirugía de hernia, y que fue exitosa, que no tenía cáncer y la hizo pública en el país y en el exterior.
Venir ahora a meterle leña al fuego como andan los ánimos de indignados, es algo que no se justifica en un visionario como vengo calificando al jefe del Estado en esta columna, sin ser empleado ni funcionario del partido aliado PLD, que, a propósito muchos creen que es lo contrario, por ser uno de los pocos que defienden cosas positivas que como gobierno hacen.
Esa verdad la hemos repetido, me perdonan. Sobre los argumentos repetidos en dicho discurso causó frustraciones, y más cuando el cardenal López Rodríguez había dicho que los problemas del mundo reventaron por irresponsabilidad en los gobiernos de cada país que no había sabido enfrentar la influencia del precio del petróleo, la carestía de alimentos como trigo, maíz y soya, al no blindarse con la crisis mundial de todos conocida.

