Santo Domingo.– La posibilidad de un incremento en el precio del pasaje mantiene en tensión al sistema de transporte público, luego de que grupos de choferes informaran que están considerando ajustar las tarifas ante el aumento sostenido de los combustibles durante las últimas semanas.
La inquietud surgió tras el reciente mensaje del presidente Luis Abinader, quien advirtió que la situación en Medio Oriente podría provocar incrementos en el costo del transporte y de productos esenciales. Desde entonces, varias rutas urbanas e interurbanas reconocen que analizan si aplicar o no un reajuste.
Conductores consultados aseguran que la situación se ha vuelto cada vez más complicada. La gasolina premium ya se vende a más de RD$305 por galón, un aumento que, según ellos, ha reducido drásticamente sus ingresos.
“Trabajamos casi para el combustible. Si sigue subiendo, no habrá forma de mantener la tarifa actual”, señaló un chofer de la zona norte del Distrito Nacional.
Otros temen que, si aumentan los precios, pierdan pasajeros frente a motocicletas, Uber u otros servicios. Sin embargo, afirman que no pueden asumir solos los costos.
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“Es un mal momento para tocar el pasaje, pero tampoco podemos operar a pérdida. Ya no dan los números”, expresó Marcos, conductor de una ruta urbana.
Usuarios rechazan cualquier aumento previo a la Semana Mayor
En contraste, los pasajeros se muestran totalmente opuestos a un posible reajuste. Para muchas familias, un aumento representaría un gasto adicional en una semana en la que el movimiento suele duplicarse.
“Todo está caro. Si suben el pasaje ahora, mucha gente se quedará sin viajar o sin poder ir a su trabajo”, dijo la usuaria Ana Torres.
INTRANT interviene y advierte sanciones
Frente a las declaraciones de los choferes, el INTRANT recordó que ningún transportista está autorizado a modificar tarifas de manera unilateral. El organismo afirmó que evalúa el comportamiento de las diferentes rutas y que aplicará las sanciones correspondientes en caso de violaciones a la Ley de Movilidad.
“Actuaremos con firmeza ante cualquier intento de alterar los precios sin el debido procedimiento. La ley es clara”, expresó la institución en un comunicado.
El INTRANT también reiteró que está dispuesto a dialogar con los representantes del sector para buscar soluciones que no afecten a los pasajeros ni al servicio durante Semana Santa.
Un sistema bajo presión
La combinación de:
— aumentos constantes en el costo de los combustibles
— disminución de la rentabilidad para los conductores
— temor de los usuarios a nuevos gastos
— advertencias del Gobierno sobre el impacto internacional
ha generado un ambiente de incertidumbre en los días previos al asueto religioso.
Mientras los choferes reclaman una actualización de tarifas para poder operar, las autoridades luchan por evitar incrementos improvisados en medio de uno de los períodos de mayor movilidad del año.

