Con grandes muestras de pesar por su fallecimiento, fueron enterrados ayer martes en el cementerio Cristo Redentor, los restos mortales de quien fuera director general de Radio Mil, Joaquín Jiménez Maxwell.
Familiares y amigos del reconocido locutor, pionero en un nuevo estilo de leer las noticias en la radio, destacaron sus virtudes como hombre de la radio y los aportes realizado durante más que a la clase locutoril realizó en su paso por Radio Mil.
Huáscar Jiménez, hijo del locutor fallecido, expresó que su padre será recorddo como un ser humano extraordinario, un padre excelente y un hijo prodigio de la República Dominicana, que dio todo por su país, sacrificó su vida y la vida de su familia por tratar de que nuestra sociedad fuese por los mejores senderos.
De su lado, el locutor Buenaventura Bueno Torres, quien fuera una de las voces más conocidas y distintivas de Radio Mil Informando, junto al fallecido Fernando Valerio y otros que le sobreviven como Bolívar Miranda, José Bejarán, Billy Reynoso y otros, tuvo a su cargo el panegírico. Bueno Torres destacó las cualidades de su amigo y colega.
Su paso por la vida fue de creatividad, a tal punto que hoy por hoy en lo que respecta a noticiario radiofónico toda esa evolución se debe a él, subrayó con tristeza el destacado hombre del micrófono.
Agregó que con Jiménez Maxwell teníamos un lugar de respeto los locutores y Radio Mil, tanto en la locución como en el periodismo, pasó a ser como una escuela.
En tanto, el presidente del Círculo de Locutores Dominicanos, Miguel Ortega, valoró el legado que deja Jiménez Maxwell a la nueva generación de locutores. Para nosotros es un ícono en nuestro país. Un hombre que fue innovador en tiempos donde no existía la libertad de expresión. Otro que hizo uso de la palabra fue el locutor Ciprián Hamburgo, quien compartió de cerca con el fallecido. La palabra escrita y hablada pierde uno de sus más fieles protagonistas.
Varias figuras de la radio y la televisión acudieron al Cristo Redentor para dar un último adiós a un amigo y colega.
Jiménez Maxwell tenía más de un año con problemas en los riñones y los pulmones, además era diabético, pero el pasado domingo se sentía bien y participó en el bautizo de un nieto. Fue poco después de las 11:00 de la noche que se sintió mal y fue llevado al Centro de Medicina Avanzada y Teleconferencias Médicas ( Cedimat) en donde falleció a causa de un paro a las 3:00 de la madrugada del pasado lunes. Le sobreviven sus 8 hijos y sus nietos.

