La llegada del mes de marzo es como una alborada que trae entre sus brazos invisibles, una inevitable asociación con la mujer en la parte más recónditas del mundo. Si noviembre visibiliza la tragedia de la violencia intrafamiliar y la violencia de género, marzo resulta en siembras y luces proyectadas por mujeres en distintas épocas y geografías, traduciéndose en superación personal y aporte al desarrollo de los pueblos. Si es de noviembre la apuesta a una vida sin violencia hacia la mujer, Marzo es la apuesta al logro del propósito de la equidad en los renglones sociales, políticos, y económicos.
Es preciso indicar que no existen grupos sociales que, siendo tan discriminados y subestimados social, política, y culturalmente como la mujer, que hayan demostrado al mundo mayores aportes para si y para los demás incluyendo a quienes la discriminan. Quizá en esto pensó al gran poeta Pablo Neruda cuando en “20 Poemas de amor y una canción desesperada” dijo de la mujer: “Te pareces al mundo en tu actitud de entrega”.
La capacidad propositiva de la mujer ha ido de más en más. Los peldaños logrados han sido, como diría Salomé Ureña, producto de su afán y su fe en el porvenir.
Estos aportes incluyen la producción de análisis y teorías para comprender los fundamentos políticos y socioculturales de la subestimación de lo femenino. Fue con razón sobrada que la voz autorizada del gran humanista dominicano y de América, Pedro Henríquez Ureña, dijo del feminismo que “es el movimiento social más importante después del socialismo”.
Asumiendo el Feminismo como la reivindicación de los derechos de la mujer y el reconocimiento de sus capacidades y valores, entran a este escenario mujeres como Olimpia de Gauges, esa francesa que por su capacidad propositiva se inspiró en la Declaración de los derechos del Hombre, y en el entendido de que la mujer estaba ausente en dicho documento, redactó en 1791, la Declaración de los Derechos de la Mujer.
Este acto histórico y social fue la demostración de su agudeza y espíritu contestatario. Con Olimpia de Gauges, la mujer estará por siempre en deuda.
Siempre ha habido mujeres que se han atrevido a parir e impulsar iniciativas, pero a nivel más colectivo y organizado, son los vuelos feministas los que han dado mayor impacto en la irrupción, haciendo posible que el gran colectivo de mujeres se organice para conquistar espacios tradicionalmente masculinizados, y aunque en algún momento su lucha ha implicado sangre como la de la derramada en varios 8 de marzo de diferentes años (1857- 1905) esa sangre ha sido inspiradora de progreso, de valor y de entrega a la causa de los derechos, y esa ha sido la historia de la humanidad.
La sangre que corrió en Francia con Olimpia de G, corrió también en Santo Domingo( 1974) con Florinda Soriano (Mamá Tingó) asesinada cuando reivindicaba su derecho a la tierra, y el sol, como figura imaginaria, brilló ese día en medio del dolor, recordando a todas las mujeres que los derechos también implican sangre, y que para el opresor, la mujer solo es sexo débil hasta que esta no muestra coraje y decisión.
