Uribe y Muratore
Al comprobar que la Federación Dominicana de Baloncesto, que dirige el ingeniero Rafael Uribe, había decidido honrar al presidente de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), el argentino Horacio Muratore, bautizando con su nombre las canchas de minibaloncesto que están en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, no pude evitar que llegara a mi memoria el nombre de Jonh Emerich Eduard Dalberg, mejor conocido como Lord Acton, quien hizo famoso el aforismo de que “El poder tiende a corromper, y que el poder absoluto corrompe absolutamente”.
Y es que en todas las manifestaciones de la vida, cuando los hombres se envisten con poderes ilimitados, tienden a incurrir en errores imperdonables como el que acaba de cometer el presidente de la Federación Dominicana de Baloncesto.
¿Y cuál ha sido el error de Rafael Uribe? pues sencillamente, que ha cometido un acto de injusticia con grandes dirigentes del baloncesto dominicano que han entregado sus vidas en favor de la disciplina, específicamente en la categoría de minibasket. Horacio Muratore, como líder mundial del baloncesto, tiene muchos méritos. Y alabamos sus esfuerzos por rescatar la imagen de la Confederación Argentina de Basquetbol, tras grandes escándalos de corrupción que obligó a su presidente Germán Vaccaro a renunciar al puesto, mismo que había ocupado Muratore del 1992 al 2008.
Valoramos sus intensas travesías por todo el mundo en busca de más innovaciones para el juego que inventara James Naismith, pero con todo el respeto que nos merece su figura mundial, podemos decir, que él no ha contribuido al desarrollo del minibaloncesto en nuestro país, como sí lo han hecho algunos entrenadores y dirigentes que olvidó el presidente de la Fedombal al momento de motivar su propuesta, que a nuestro entender ha sido un desatino.
Y yo me pregunto. ¿Dónde estaba José Esteban Borromé cuando el hoy dirigente olímpico presentó tan inadecuada propuesta?, porque sabemos de su ignorancia en muchas cosas de nuestro baloncesto, pero alguien debió decirle que con tal decisión agraviaba a Humberto Rodríguez, Sergio Abreu, quien desde el club Naco hizo grandes aportes en esa categoría, al fallecido dirigente sancarleño Luis Suero, a William Ramos, Hugo Capellán y al líder fallecido Julio Pozo, Yuyo, dirigentes del club Mauricio Báez, quienes se sacrificaron como el que más para desarrollar el minibaloncesto.
Alguien debió haberle susurrado a Rafael Uribe que Juan Matos, Euríspides Pichardo y José Castellanos, dirigentes de Los Mina, San Carlos y San Lázaro, respectivamente, merecen esa distinción por encima de Muratore.
Pienso que el jefe de la Fedombal debió buscar otra manera de agradar al líder del basket mundial. Pudo haberlo llevado a las ruinas de San Francisco a ver las palomas, o mostrarle la casa donde Duarte fundó la Trinitaria en la Arzobispo Nouel 155, o muy bien pudo brindarle una cena de carne asada al estilo argentino, pero honrarlo por encima de dominicanos que han formado a nuestros jugadores ha sido una humillación innecesaria a nuestros dirigentes.
Espero que en lo adelante no se olviden nombres como el de Juan Sánchez, conocido como el cojo de Villa Francisca; Alberto Ozuna, de los Coloides; Andrés Herrera, de Villa Duarte; y en tiempos más cercanos a Tony Disla, Julio César Javier y Amansio Toledo, de los Viajeros de la Fe, que han trabajado incansablemente
en esa categoría.

