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Siempre con la verdad

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La rebelión de los clubes
Los clubes deportivos y culturales que otrora fueron verdaderos baluartes en las luchas por las reivindicaciones sociales y en defensa de sus comunidades, están en un período involutivo. Estas entidades que una vez se valieron del teatro, la danza, festivales de lecturas y múltiples actividades creativas para llevar un mensaje comprometido con las demandas sociales de entonces, hoy permanecen eclipsados en el tiempo.

Han perdido el sentido filosófico que dirigentes históricos de la talla Tolben Jácquez, Pedro Pablo Dïaz, Rafael G. Santana, Leo Corporán, Nelly Manuel Doñé, Francisco Pérez (Chico), Carlos José Tejada Gómez, Felipe Medrano, Juan Delancer, Leonel Carrasco y Leónidas Bautista, entre otros, lograron inyectar en esa lucha de principios y objetivos definidos. Claro, hay mucho más dirigentes históricos que en otra entrega mencionaremos.

La pregunta no debe hacerse esperar: ¿Qué ha pasado con los clubes deportivos y culturales? Es de justicia significar, que muchos clubes y dirigentes hacen esfuerzos extraordinarios por mantener vivas esas instituciones deportivas, pero al final son vencidos por la carencia. Aunque las causas de la degradación del movimiento clubil son multifactoriales, pienso que le ha faltado un liderazgo sólido y visionario.

El amigo Roberto Ramírez, presidente de la Federación Dominicana de Clubes (Fedoclubes) y quien está en el movimiento deportivo desde el 1973, ha trabajado arduamente en defensa de los clubes y de hecho, es quien los ha organizado a nivel nacional, dándole un carácter más institucional, pero ha recibido poco respaldo y no ha contado con la fuerza para exigir el rol protagónico que les corresponde, según la falsa Pirámide Olímpica. Es más, La Federación Dominicana de Clubes recibe como subvención la pírrica suma de 20,000 pesos mensuales.

El movimiento clubil está llamado a emprender la rebelión de los clubes, parafraseando al filósofo José Ortega y Gasset, pero para eso, debe aprender a valorarse, pues para nadie es un secreto que algunos clubes y dirigentes han roto sus compromisos con los vínculos sociales a los cuales deben estar unidos, para atarse a intereses personales.

Dicho con más claridad, algunos clubes deportivos le han abierto sus puertas a personas oportunistas que buscan ascender a través del deporte y cuyo único mérito es poseer mucho dinero. Es evidente que los clubes necesitan voces morales que los unifique. El deporte nacional necesita un orden. Las federaciones están lejos de los criterios del Comité Olímpico y las asociaciones y los clubes están huérfanas de ayuda.

Urge una rebelión de los clubes y Roberto Ramírez lo sabe. Los clubes tienen muchos dirigentes buenos que solamente necesitan respaldo. Llegó el momento de que los clubes exijan al Comité Olímpico y al Ministerio de Deportes que el presupuesto para deportes se derrame hacia ellos.

Mao Tse Tung tuvo razón al decir “que una sola chispa enciende la pradera”.  Esta vez le corresponde a todos clubes olvidados del país encender la primera chispa para que se respete la condición de que forman la base de la falsa Pirámide Olímpica, que los excluye del presupuesto del deporte.
¿Quien tira la primera piedra?

El Nacional

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