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Siempre con la verdad

Siempre con la verdad

Ramón Rodríguez

Para que no se olvide
A sabiendas de que en este país se ha hecho una mala costumbre, el enfrentar los problemas con el silencio, vuelvo a insistir en estos dos temas: En nuestra entrega anterior, establecimos claramente, que era un deber de quienes hacen la escogencia para el Pabellón de la Fama, actuar con justicia, pues resulta muy lamentable, saber que hay personas seleccionadas sin los méritos necesarios, mientras otras se mantienen en el olvido, aun teniendo mayores virtudes.

Quienes conocen al profesor Nelly Manuel Doñé, saben que si hay un ser humano que ha trabajado toda su vida por el deporte, sin esperar ningún tipo de reconocimiento, lo es ese hijo distinguido de Villa Juana.
Solamente el hecho de haber empujado sin pausa durante 55 al club Mauricio Báez para estar en los niveles en que se encuentra hoy en materia de educación, deporte, cultura y salud, le dan el aval indiscutible para ser exaltado como propulsor.

Su participación como organizador en los Juegos Panamericanos del 2003, recibiendo una evaluación de excelencia por todos los participantes, así como el haber formado a cientos de dirigentes que hoy sobresalen como ciudadanos ejemplares, entre otras actividades humanas que enorgullecen a sus familiares y amigos, le dan la aquiescencia para ser reconocido como un inmortal del deporte, sin embargo, esta aviesa sociedad, experta en premiar a sus torturadores y dejar en el olvido a sus grandes hombres, no lo ha tomado en cuenta.

Sabemos que el profesor nunca ha dado muestra de querer ser reconocido. Eso a él le da un bledo. Nelly Manuel Doñé nunca ha pedido recompensa, ni siquiera por sus luchas en aquellos días de juventud en que diariamente expuso su vida por sus ideales.

Pero yo lo escribo para que no se quede en el olvido.
Otro aspecto que toqué, es la gran cantidad de militares y policías que están ejerciendo como presidentes de asociaciones y federaciones deportivas. Yo soy el primero en reconocer el invaluable aporte de esos atletas de las Fuerzas Armadas y la Policía al país.

Valoro el esfuerzos de muchos dirigentes militares, pero hay que establecer claramente a la luz de la Constitución de la República y la ley orgánica de la Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, hasta donde llegan sus prerrogativas al competir con civiles en posiciones dirigenciales, en un ambiente de tensión que tarde o temprano va a traer graves consecuencias.

Sería saludable que Luisín Mejía consulte la carta olímpica y que el teniente general Rubén Darío Paulino Sem, produzca un diálogo con el mayor general Estanilao Gonell Regalado, el vicealmirante Emlio Recio Segura, el mayor general Richard Vásquez Jiménez y el mayor general Ney Aldrin Bautista Almonte, jefes del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, antes de que se produzcan situaciones engorrosas. Mientras tanto: ¿Cuál es la función del Circulo Deportivo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, que permite a sus miembros ejercer fuera de su jurisdicción?

El Nacional

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