Lalane y el Mauricio Báez
Merecidísimo reconocimiento. Acertadísima elección. El Club Mauricio Báez y su directiva, encabezada por el Inmortal del Deporte José Domínguez, enviaron una señal muy ejemplarizadora al dedicarle el desayuno del 56 aniversario de fundación a uno de los dominicanos más honestos con que cuenta la nación: Federico Lalane José.
Con la escogencia de Federico Lalane, el Mauricio no sólo reconoce al hombre pulcro, al deportista, defensor tenaz de sus ideas, al ser humano solidario y apegado a los principios de lealtad, sino al hombre de familia, que ha sabido cultivar valores indispensables para agrandar la patria de Duarte y de su hermano: Eberto Lalane José, “El Fiero”.
El club Mauricio Báez y su líder histórico, Leo Corporán, han cumplido amorosamente con una deuda de gratitud, que se extiende al país. En un breve conversatorio con el profesor Lalane, éste me comentó que la sociedad dominica siempre lo ha respetado y que en esa misma dimensión, él se ha entregado orgullosamente a su pueblo.
Muchos aspectos paradigmáticos podríamos señalar de este hombre extraordinario. En lo personal, siempre he valorado, que habiéndose graduado de contador público en el año de 1960, haya logrado hacer la carrera de licenciado en derecho con honores en el 2013. Qué manera más elocuente de decirle a los jóvenes que la educación es el faro de luz que catapulta los pueblos a obtener mejores niveles de vida.
El club Mauricio Báez lo hizo muy bien al reconocer a este humilde dominicano, que emula a Winston Churchill en el sentido de que se ha ocupado más en ser útil, que ser importante. Si plausible ha sido el reconocimiento que ha hecho la entidad de Villa Juana, magnífica fue la actitud de Lalane al expresar “Que ha recibido muchos reconocimientos, pero que ese era muy especial, pues venía de una institución que debe ser un punto de referencia en cuanto a la educación, deporte, cultura, compromiso social, solidaridad y sobre todo, moralidad a todas pruebas.
Si tendríamos que definir la relación entre Don Federico y los dirigentes mauricianos, sería la solidaridad. Me contó el profesor que el año del 1970 cuando aspiró a ser rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ahí estuvieron apoyándolo: Leo Corporán, Nelly Manuel Doñé, Leonel Carrasco, entre otros. Ahí está el bello ejemplo. Estos hombres han sabido debatir ideas encontradas, llorar y reír juntos y también han tenido que despedir a sus grandes amigos, como ocurrió recientemente con Nelly Pozo y Nelly Manuel Doñé. Y ahí están: conscientes de su misión social.
Convencido estoy de que mientras existan hombres de la estirpe de Federico Lalane José e instituciones comprometidas con el país como el Mauricio Báez: siempre habrá patria.

