Opinión

Soberanía o recolonización

Soberanía o recolonización

Narciso Isa Conde

La soberanía venezolana está gravemente amenazada por la determinación intervencionista del poder imperialista estadounidense, de sus aliados y dependencias regionales y mundiales.

Está en marcha una nueva fase de la estrategia de desestabilización de su gobierno legítimo, primero por vía golpista (con recursos de subversión e injerencia violenta de diverso tipo); o, en su defecto, a través del Comando Sur del Pentágono y su plan diseñado para agredir directamente y ocupar militarmente su territorio bajo el manto de la funesta OEA.

El objetivo central de esa estrategia contra Venezuela es apropiarse de sus inmensos y valiosos recursos naturales, a la que se han plegado no solo los gobiernos latino-caribeña bajo su coloniaje, sino que se asocia también la Unión Europea-EU, con sus consabidas sinuosidades y a contracorriente del resto de las naciones del planeta, que han guardado distancia frente a tan ominosos designios.

Igual postura asumió la UE, como componente del Imperialismo Occidental, en las guerras imperialistas contra Irak, Afganitán, Palestina y Libia.

Los alegatos de EE. UU., las derechas venezolanas y mundiales sobre el régimen político que preside Nicolás Maduro -asumido como coro global- tienen todas las características de una satanización plagada de mentiras y medias verdades (guerra sucia), para facilitar y darle curso a la agresión diseñada. Y a esa actitud se ha sumado, luego de beneficiarse oportunistamente de Petrocaribe, el Gobierno de Danilo Medina-PLD, coincidiendo con el PRM y el PRSC.

Hablamos de una agresión que puede incluir el despliegue de la denominada guerra de cuarta generación (tipo Libia), que en el caso venezolano tiene como contrapartida disuasiva, o como perspectiva de empantanamiento, tanto la capacidad de resistencia armada del pueblo y los militares venezolanos como la intensa gravitación allí de la multipolaridad mundial y, específicamente, de China Popular y Rusia como nuevas súper-potencias imperialistas.

Los alegatos, convertidos en una cruzada mediática, son solo pretextos. La verdad es que el imperialismo estadounidense solo acepta su propia soberanía y solo se ve obligado a respetar a las grandes potencias mundiales, Estados y pueblos con poder militar capaz de darle respuestas contundentes, lo que evidentemente no aconteció recientemente en Argentina, Brasil, Paraguay, Honduras…

En nuestra América, todo el producto del contra-ataque imperialista de los últimos años, su implantación derechista, ultraderechista y fascistoide, en gobiernos, partidos y corporaciones privadas, está siendo volcado contra Venezuela bolivariana en favor del falso-positivo “presidente interino” Juan Guaidó, lo que exige tensar el internacionalismo solidario para hacerlas fracasar.

El Nacional

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