Opinión

Sobre el maestro

Sobre el maestro

Las agresiones a docentes se manifiestan de distintos modos: físicas, verbales, de actitudes, empujones, amenazas, romperle examen en la cara, etc. Las agresiones al profesorado, con cierta frecuencia, vienen hasta de los padres y madres de estudiantes, quienes, al parecer, visualizan a la maestra y al maestro como subalternos de ellos y de sus hijos e interpretan, a su modo las querellas que les llegan de lo que aconteció en el aula. De todos estos casos, aun con investigaciones sencillas, ya se pueden hacer estadísticas.

¿Por qué no se le da mayor cobertura e importancia a estos hechos? Tal situación es responsabilidad de las autoridades del Ministerio de Educación pues cuando del docente se trata se minimiza la trascendencia de los hechos, y no se da mucho interés en los correctivos, ni el seguimiento, pero si se trata del alumno o la alumna, viene la presión social y la del ministerio con sus sanciones, amonestaciones al docente sin que este tenga otras instancias a las que acudir. Se percibe mayor respaldo y atención para el alumno o la alumna.

Si ante agresiones o querellas de alumnos se apela de inmediato, y con toda propiedad, al Código de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, y otras convenciones internacionales, es porque el recurso de la ley es el importante, por estas mismas razones hay que echar manos al recurso legal, legislando contra el abuso de parte de los alumnos/ as, y sus padres y madres, contra maestras, maestros, y hasta del personal directivo en el ejercicio de sus funciones. Estos abusos contra docentes aun no se han masificado, más adelante pueden ser objeto imitación, por lo que hay que prevenirlos, y encararlos con rigor y celeridad, a la altura de estos tiempos.

Hay mucha inseguridad ciudadana en el país, pero si también para el maestro/a hay inseguridad en las aulas, se impone prestar oído a la situación. Esa iniciativa lanzada en una fecha como como la del 30 de junio, debe ser bien ponderada para que posteriormente sea puesta en marcha.

Antes de que la situación nos arrope, hay que legislar con una ley especial, las agresiones contra los profesores/as de parte de sus alumnos en cualquier nivel de la enseñanza de que se trate. Una legislación como esta debe tener amplia difusión para que todo el país la de por conocida.

Hoy que el mar revuelto pone obstáculos a la distinción entre lo digno y lo indigno, entre lo bajo y lo elevado, por encima de todo, y para que haya esperanza de algo, hay que salvar la figura del maestro y de la maestra. Todo no puede irse por la misma cañería. El ejercicio docente está llamado a perdurar, y es desde él desde donde se debe inspirar el respeto, el amor a la patria, el pensamiento crítico, y el sagrado deber de superarse individual y socialmente. Hay que legislar preventivamente a su favor

El Nacional

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