En el artículo de la semana pasada, hablando de la despenalización por causales del aborto, señalábamos la maldad de funcionarios/as, personas del poder, de los poderes fácticos, contra las dominicanas que no tienen recursos ni influencias para poder elegir su propia vida y, decíamos, son condenadas por la doble moral que se ejerce en este patriarcado masculino, absoluto que sí, mandan a abortar a sus mujeres, queridas e hijas.
La descripción de la doble moral que va, desde el status quo hasta los poderes establecidos, se quedó corta. Y si hablamos de 40 personas identificadas, las cartas y datos recibidos superan tanta dicotomía, al punto que, estamos frente a un gran número de masculinidad dominicana corrupta, desmadrada, perversa, misógina y, agregamos, pederasta, sí, con prácticas abusivas sexuales con niñas menores, en las ciudades y en cualquier pueblo del país.
De hecho, hay hasta regiones en las que el incesto es una costumbre, aquí, en este país que tanto amamos y que no queremos descubrir, porque no nos conviene. Para los machos dominicanos, ahítos de poder y dinero, de drogas que alientan y potencian sus desmanes, todo está bien, y no hay necesidad de cambiar.
La hipocresía hace ola Muchas mujeres, sufren esta tortura de vida porque las iglesias se encargan de rematar y sosegar con la ceguera total para que vean las cosas “normales”. De hecho, una gran mayoría cree que la vida ha de ser así: depender de un hombre que las represente, aunque sea en el maltrato, el dolor y la muerte, que no son pocas las asesinadas por feminicidio.
Y seguimos negando los derechos mínimos de todas las personas en general, las que no tienen posibilidades, y de las mujeres en particular. Para los que insistimos en propagandear el valor de la familia como unidad social. Y nos preguntamos, de qué familia se está hablando? Y tenemos que respondernos, de la que representa solidez, pero está podrida por dentro.
Esa, que se pone como ejemplo y que no funciona en un país como el nuestro, donde a la mayoría de las mujeres, se las castiga cruelmente hasta matarlas.
Este es un país que hoy por hoy, da asco. Con un Congreso, salvo muy honrosas excepciones, que le importa menos que un bledo que las mujeres y las niñas mueran por el mal llamado “placer de los machos”. Es así, porque aún están negociando con prelados, pastores, y poderes fácticos la vida e integridad de las mujeres que no tienen derecho a abortar por un mínimo de tres causales.
¡Se trata de una sociedad muy hipócrita que hay que empezar a desenmascarar! ¡Anímense!.
Por: Susi Pola
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