Decía el gran libertador Simón Bolívar, que “los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar de miseria toda la América Latina”. La historia le ha dado la razón.
Un humorista chileno solía decir que Estados Unidos es el único país donde no se produce un golpe de Estado porque en su territorio no existe una embajada yanqui.
Decía la verdad. En Chile se produjo un golpe de Estado en 1973 contra la “Unidad Popular” encabezada por Salvador Allende, un hombre honesto que enfrentó la oligarquía y los intereses de los monopolios estadounidenses. Con el apoyo de los lacayos civiles y militares, Estados Unidos patrocinó la destitución de un régimen elegido por el pueblo. Previo al golpe se produjo una campaña mediática nacional y extranjera. La conspiración incluyó el desabastecimiento de alimentos de primera necesidad, protestas dirigidas, actos de violencia, cacerolazos, caos, anarquía, etc., para justificar la destitución violenta del presidente Allende.
La historia de los países latinoamericanos es la historia del saqueo y el robo de sus riquezas, de las intervenciones militares y los golpes de Estado propiciados por Estados Unidos desde el siglo pasado.
La República Dominicana no está exenta. En 1963, para no irme al 1930, ni más atrás, el presidente Juan Bosch fue derrocado. En Paraguay, Bolivia, Cuba, Honduras, Haití, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Granada, Ecuador y Venezuela, entre otros, han sido víctimas de las intervenciones militares y de los golpes de Estado.
Los casos más recientes son los de Brasil, donde se produjo un golpe contra Dilma Rousseff, y el de Venezuela, con Nicolás Maduro, que pretenden derrocarlo, ambos electos por el voto popular.
La Organización de Estados Americanos (OEA) no tiene calidad moral para dictar cátedra de libertad y democracia, pues ha sido cómplice de la mayoría de los desmanes cometidos contra nuestros pueblos).
Venezuela fue el primer país del Sur en independizarse; tiene una larga historia revolucionaria desde antes que surgiera la figura universal de Simón Bolívar. Es un país inmensamente rico, con la mayor reserva petrolera del mundo, con más de 900 mil kilómetros cuadrados, el 60% de su territorio declarado “área protegida”, con más de 30 millones de habitantes de los cuales, durante más de 40 años los gobiernos los “copeyanos” y los “adecos” mantuvieron al 80% en la pobreza, contabilizando el 20% que vivía en la extrema pobreza.
La corrupción, la inequidad traducida en marginalidad, miseria, hambre y violencia, provocaron el surgimiento de un movimiento de protesta cada vez más grande hasta el surgimiento de la figura legendaria de Hugo Chávez que en 1999 inició un proceso de transformaciones en beneficio de las grandes mayorías.

