Opinión

¿Sólo en Venezuela?

¿Sólo en Venezuela?

Los países miembros de la Organización de Estados Americanos (la inservible OEA) calificaron de ilegítimas las recientes elecciones celebradas en Venezuela, en las que fue reelecto el presidente Nicolás Maduro Moros por otro período de 6 años. El organismo regional, con su decisión mayoritaria, se propone ahora expulsar de su seno a ese país sudamericano, lo que podría ser la antesala a una intervención militar para destituir al régimen socialista.

No cabe la menor duda de que los comicios venezolanos constituyeron una farsa. Y la resolución de la OEA es pertinente. Pero ¿es Venezuela el único país donde se han celebrado elecciones fraudulentas en los últimos tiempos? ¡No señores! Para que la resolución en torno a Venezuela sea justa tenían que tomar una decisión similar respecto a Guatemala, Honduras y la propia República Dominicana, donde, en esta última, se hizo un tollo igual o mayor que el de Venezuela.
Se trata, pues, de una resolución injusta. Ya lo dijo Platón hace muchísimos años: “Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”. ¿Y quién es el más fuerte? Estados Unidos. Es esa poderosa nación que está detrás de esa resolución, cuyo representante en nuestro país estuvo hasta las últimas horas cabildeando el voto favorable de República Dominicana. Esa actitud discriminatoria exhibida por la OEA es una muestra de que los gobiernos derechistas y corruptos del Continente Americano pueden hacer y deshacer con sus respectivos pueblos. Gozan de luz verde de Estados Unidos, que a fin de cuentas es el dueño de la OEA.
(Los delegados de la OEA vienen cada cuatro años, para los procesos comiciales, pero nunca hallan irregularidades. Son tan charlatanes que se dejan sobornar hasta con simples computadoras portátiles, las tabletas).
Es la misma OEA que guardó silencio ante el golpe de Estado contra el profesor Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963. Y un año y siete meses después aprueba la intervención militar, para impedir el restablecimiento de la constitucionalidad que el pueblo alcanzó el 20 de diciembre de 1962. La OEA nunca ha servido para nada y ahora descubre que Venezuela es el único país que hace elecciones fraudulentas.

El Nacional

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