Aunque la muerte segó ayer su vida no podrá impedir que desde hoy se corran las cortinas del escenario eterno para que Mercedes Sosa, una de las más extraordinarias voces del cancionero hispanoamericano, ilumine por siempre los senderos del buen arte comprometido con el anhelo universal de justicia.
Icono de la canción social e idolatrada en todo el mundo, La Negra o la V oz de América falleció ayer, a los 74 años, en un hospital de su natal Argentina a causa de severos quebrantos renales y hepáticos. Por casi 60 años, Mercedes Sosa promovió el folclor argentino con su excepcional voz, que fue también arma y retén contra las dictaduras y bandera de lucha por los derechos humanos.
Tanto como su enorme talento fue su honestidad y acendrado compromiso social, o como la definió su amiga Teresa Pardi: … amorosa madre, amada mujer de America herida/ tu canción nos pone alas y hace que la patria toda menudita y desolada no se muera todavía.
Esta singular artista tuvo particular aprecio por República Dominicana a la que visitó en cuatro ocasiones. incluida su participación en el memorable Festival Siete Días con el Pueblo, en 1974.
Perseguida y humillada, Mercedes Sosa residió exiliada en Francia y España, desde donde su portentosa voz tronó contra las dictaduras y gobiernos represivos que infectaron a toda América durante las décadas de los 70 y 80. América llora hoy la partida de un ícono continental cuya voz estará por siempre asociada al anhelo de redención social.
Por su prodigioso arte que cultivó para resaltar la cultura, el folclor, dignidad y reclamo de justicia de los pueblos de América, el legado artístico de esta mujer constituye ya un patrimonio de la humanidad. En su camino a la gloria eterna, la inmensa Mercedes Sosa ha de entonar aquella canción: sólo le pido a Dios/ que el dolor no me sea indiferente/ que la reseca muerte no me encuentre vacío y sólo sin haber hecho lo suficiente.
Porque si se calla el cantor/calla la vida.
