Mayor General, E.N. (DEM)
Y hay que ordenar un toque
de esperanza al primer corneta
y al último redoblante
del batallón de la mañana.
Don Pedro Mir.-
Muy a pesar de que nada acontece que nuestra capacidad no sea capaz de soportar y que nuestro espíritu pasado el primer impacto del suceso- no le plante cara, y nos haga permanecer sin envilecerse, aunque el dolor producido permanezca en lo más profundo de nuestro ser, al sentir que la complacencia y la permisividad, en ocasiones, son más fuertes que la razón y lo ético.
Estas son razones por las cuales se dice que el hombre no es el ser más familiar y en ocasiones se convierte en una cosa indiferente o por el contrario, en una fiera. Se olvida muchas veces en la rapidez del paso y el como se desvanecen las cosas que existen y del por qué ocurren otros hechos que los toman por sorpresa, al sólo estar enfocados en intereses particulares que cual caballo con anteojeras, no le permite ver lo que acontece en sus laterales y que las cosas buenas o malas, posiciones y honores, son como río en incesante fluir, como las realizaciones que están en continuos cambios y que nada para, muchos menos, el mal.
Considero con sobrada razón que motivos sobran para sentirse orgulloso de ser dominicano y en estas fechas Patrias que se avecinan, hacer galas de las tantas cosas buenas con las cuales la naturaleza nos ha premiado. Aunque necesitamos arreglar ciertas cositas, pequeñas, quizás insignificantes para muchos, pero, que arrastramos de largo tiempo, como algo natural y correcto.
Ejemplo de esto lo tenemos en ese culto a la personalidad, la vanagloria al patrón, no por las perlas que lo puedan adornar, sino, sólo por la posición, lo cual nos lleva a muchas desilusiones, por crear ídolos y lideres de barro, espalderos y leguleyos inmorales que se desmoronan como tales, desde que se exponen al calor del sol o se pudren cual producto barato, al llegar su siempre cerca fecha de expiración.
Y esto no es como alguien interpretó al decirme que he tenido un giro increíble hacía el pesimismo, flaqueando en la persecución de esas cosas por las cuales siempre hemos clamado e inclusive perdiendo el tiempo detrás de las sanguijuelas parasitarias conocidas por todos. Pues vea usted, que continúo creyendo de que Amar y soportar; esperar hasta que la Esperanza cree, de sus propios despojos, aquello que anhela . Ahora les digo que ni pesimista ni optimista, solo realista. Porque en estos tiempos, quien sólo vive de sueños, despierta con pesadilla ante la cruda y triste realidad que desgraciadamente cada día se enraíza más en el diario devenir.
Toda esta transformación, que nos envuelve a todos como si fuese un torbellino, nos mantiene en una continua y perpetua alteración, que en mayor o menor grado nos conduce hacía la destrucción de los principios que le han dado razón de ser a la humanidad.
Ahora quiere prevalecer todo lo que es trivial, efímero, vano y sórdido. No hay sentimientos que penetren y se cultiven en nuestro interior. Los principios morales son como gotas de agua que nos corren por el cuerpo o como agua de lluvia que la sentimos, pero permanecen fuera de nuestra puerta.
Y no hay que vituperar a nadie porque todos, queriendo o sin querer cometemos errores, involuntaria o voluntariamente pero, pecadores todos, en mayor o menor proporción, porque por igual también anidamos el gusanito de la debilidad humana. Pero, por otra parte, todos poseemos en nuestro interior algo superior y divino, cual motor que mueve nuestras causas, pasiones y acciones y que en ocasiones, por debilidades de carácter o formación ética y moral, nos zarandea cual si fuésemos simples y vulgares marionetas o simples veletas a expensas medalaganaria del viento.
Continuo siendo realista, pragmático y fiel a mis creencias y formación hogareña y, en presencia del golpe, mientras el cuerpo aguante la voluntad no flaquea, pujar como el ovejo pero, con la frente en alto. Nosotros somos hechos de la misma materia que los sueños. Si soñamos con ser mafiosos, corruptos o asesinos, tenga la seguridad de que hacía ese camino nos dirigiremos y al contrario, si esos sueños son dominados por las obras y sacrificios de nuestros prohombres, moriremos como todos pero, con honor y dignidad.
Que nadie se llame a engaños. El dejar hacer, dejar pasar no va conmigo y no creo en lo dicho por el poeta Robert Zimmerman de que la respuesta esta en el viento. Muy por el contrario, estoy convencido de que la respuesta a nuestros males morales habita en nosotros mismos, porque ¿Cuántas veces puede un hombre virar su cabeza y fingir que simplemente no ve?.
La moral no puede sucumbir ante los que con falsías y engaños pretenden ahogar bajo estiércol nuestros principios. No se puede claudicar ante aquellos, que al decir de una amiga, se creen benefactores de los nuevos tiempos y dueños de delimitar la realidad de nuestras ilusiones.
Lo que nos falta es el valor para separar los lobos de las ovejas, los mansos de los cimarrones si queremos enterrar por siempre a la principal conocida por todos- causante de nuestras actuales desgracias, sin olvidar aquel proverbio chino que reza: Para que puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de Té, es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino. Más claro, ni el agua. ¡Si señor!.-
E-mail: rafaelpiloto1@hotmail.com

