Opinión

Son los mismos, pero…

Son los mismos, pero…

Si 20 años no son nada, evidentemente 12 años son muchísimo menos para una República Dominicana que hoy se despierta como si estuviera en el año 2000, viendo las mismas dos caras como sus posibles presidentes por los próximos años. No obstante esto, las cosas son distintas, y ambos precandidatos deben estar muy consciente de ello.

La República Dominicana de hoy en día es muy distinta a la del 2000 en aspectos políticamente relevantes. Esta diferencia pudiera marcar el tono de la campaña en esta ocasión en una forma que no lo hizo en aquel entonces.

Los dominicanos ya conocemos lo que implica una estabilidad macroeconómica. Si bien la gran mayoría no tiene la menor idea de cómo esta sirve para mejorar las cosas, todos ciertamente sabemos que sin ésta las cosas pueden ser mucho, mucho peor luego de vivirlo en carne propia hace menos de una generación y observarlo en todo nuestro alrededor desde el 2008 en el mundo interconectado.

La relevancia de este tema quedó en evidencia en el reciente debate alrededor de la reforma fiscal, donde el discurso político de tajante rechazo quedó relegado a un segundo plano detrás de la concertación entre empresarios y gobierno en aras de preservar el acuerdo con el FMI. Ambos candidatos debieron aprender de esto que contrario a los años 80, un discurso abiertamente disruptivo contra el FMI, la responsabilidad frente a la deuda soberana, contra los acuerdos comerciales o la promoción del aislacionismo, podrían  encontrar menos oídos interesados que a como ocurrió en el año 2000. 

La contrarreforma del sector eléctrico (iniciada con la re-estatización de las EDEs) con ya casi 10 años está en su peor momento de popularidad; hoy es poco probable que un discurso en contra de obras como túneles o elevados (pudiendo incluirse el Metro) sea tan efectivo a como lo fue en el 2000; y de similar forma puede que las críticas a la inversión social no sean tan efectivas.

Tiendo a creer que el foco de la campaña que se avecina podría apuntar hacia aspectos como la criminalidad, la transparencia, la corrupción, la inversión agraria y las típicas embestidas políticas sin sentido de quien hizo que con que gobierno y porque.

Sin embargo, los más interesante de esta campaña es que contrario al  2000 no hay factores políticos coyunturales que incidan de forma relevante. No hay Balaguer, no hay un factor “Peña Gómez”, no hay sombra de reeleccionismo, etc.

Ante este escenario hay dos partidos y una masa enorme de votantes indecisos o independientes. Un candidato ya moderó su personalidad y discurso político, y el otro por su lado ya trazó su línea de diferencias con el actual gobierno para no arrastrar los errores atacables del oficialismo, ambos actos con el mismo propósito de atraer a los independientes.

Con una República Dominicana ya inmersa de lleno en el bipartidismo, esta campaña debería empezar a marcar el antes y el después de nuestra política. Todos los caminos parecen indicar que contrario al 2000, estas elecciones del 2012 marcarán el inicio de la era del voto independiente.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación