Si los sondeos a boca de urna están prohibidos por la Constitución y las leyes ¿por qué el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) solicitó autorización a la Junta Central Electoral (JCE) para medir la expresión del voto? La interrogante es solo uno de los muchos signos que, por más que traten de disfrazarse, persisten sobre los resultados de las votaciones del próximo domingo. El contraste entre los sondeos de la televisión y los medios electrónicos con las encuestas de la prensa escrita es otro de los muchos factores que se han prestado a conjetura. La JCE ha garantizado que los resultados reflejarán la voluntad del electorado, pero la afirmación no ha despejado por completo una atmósfera colmada de incertidumbre. Como para agregar más tensiones, en este último tramo ha vuelto a la palestra el ruido sobre el centro de cómputos, con las impugnaciones por sectores del oficialismo, aunque de momento no hayan prosperado, contra los representantes ante el organismo de los miembros de la sociedad civil y del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Tal vez no guarda la menor relación, pero no deja de ser sintomático que el Conep solicitara autorización a la JCE para los sondeos a boca de urna después que el cuerpo diplomático se entrevistara con el presidente Leonel Fernández para hablar, como dijo uno de los participantes, de elecciones, la situación económica y de encuestas. El licenciado Danilo Medina y el ingeniero Hipólito tienen cada uno sus propios números. Pero se dice que también los empresarios y el cuerpo diplomático, y de ahí los pasos que han dado en interés de asegurarse que los resultados se correspondan con la realidad. Se trata de la parte más visible de una diplomática preocupación tanto de la comunidad internacional como de un importante sector del empresariado. Las insoslayables notas discordantes justifican, por supuesto, la manifiesta inquietud.

