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Sospechosa obsesión

Sospechosa obsesión

Elvis Valoy

La institucionalidad es muy tenue, para no decir inexistente. La objetividad es prácticamente una categoría ajena a la sociedad, y nuestra justicia, antes que ser ciega, como la diosa Temis, es tuerta, o la venda sobre sus ojos tiene par de agujeros. El proceso de institucionalización de nuestras entidades debe ser el resultado de una madurez dialéctica que es impensable al calor de coyunturas momentáneas.

Creo que la propuesta del presidente Luis Abinader de reformar la Constitución no se compadece con los actuales momentos, ya que su sola aprobación crearía la sensación de que es un ardid para atar de brazos y pierna a la justicia y hacerla a imagen y semejanza de las actuales autoridades.

En este contexto un planteamiento de esa magnitud pareciera obedecer a la lógica oficialista y sus designios. Y no es para menos, pues cualquiera frunce el ceño ante la llamada “justicia independiente”, que desde afuera parece ser usada para perseguir opositores, líderes partidarios, periodistas, hacedores de opinión pública, etc., anatemizando y desacreditando a todo el que está en la acera de enfrente.

La obstinación pone a cualquiera “chivo”, pues en medio de la calamitosa situación económica y social en que se desenvuelve el pueblo, resulta un batiburrillo polítiquero y llama a suspicacia esta persistente convocatoria del mandatario a cambios en nuestra Carta Sustantiva.

El recelo se apodera de la gente en esto de las transformaciones a nuestra Carta Magna, pues el abandono de los temas trascendentales en la agenda de la llamada Mesa del Diálogo Nacional para darle paso a la propuesta gubernamental sobre nuestra ley de leyes, disparó las alarmas.

A “ojo de buen cubero” veo asimismo que la insistente reforma persigue impunidad para las actuales autoridades, que empiezan a generar “colas en donde pisarle”.

Recomponer el Consejo Nacional de la Magistratura, “reorganizar” las altas cortes, y dizque garantizar una supuesta “independencia” del Ministerio Público pone en ascuas a la población que ya comienza a ver en la insistencia en los cambios una excusa que esconde la insoportable situación económica que está viviendo la ciudadanía.

El Nacional

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