El pasado 29 de octubre, los representantes de 185 países votaron contra el criminal bloqueo a Cuba. Es la décimosexta votación contra este adefesio en la Asamblea General de las Naciones Unidas. El bloqueo fue oficializado en 1962 mediante la Proclama Presidencial 3447, con la firma de John F. Kennedy. La protesta contra el bloqueo no es, pues, sólo una manifestación de solidaridad con Cuba, es también una condena al unilateralismo y a la prepotencia imperialista. ¿Con qué derecho emite Estados Unidos disposiciones vinculantes para el resto del mundo y, como si esto fuera poco, las mantiene a pesar de que nadie las acepta?
En otra manifestación de prepotencia imperialista, Estados Unidos se propone ahogar económicamente a Bolivia para debilitar el gobierno encabezado por Evo Morales. La ultraderecha exhibe arrogancia sin límites. ¡Qué asco!
La secretaria de Estado Condoleezza Rice, repitió en México lo que probablemente ella misma puso en boca del presidente George W. Bush: … no hay pruebas ideológicas para la cooperación y la ayuda de Estados Unidos. Para dar fuerza a su afirmación, agrega: Estados Unidos tiene excelentes relaciones con gobiernos políticamente de izquierda, de derecha y de centro.
¿Cómo, después de hablar en estos términos, explicaría Rice el mantenimiento del criminal bloqueo contra Cuba, y la intención de gravar nuevamente los productos procedentes de Bolivia?
No sólo la cooperación, también el intercambio es condicionado por el poder estadounidense. ¡Cuánta arrogancia!
No es posible envolver en frases huecas la preopotencia contenida en la propuesta de excluir a Bolivia de la Ley de Referencia Comercial Andina y de la Ley de Promoción Comercial Andina y de Erradicación de la Droga, que eximen de impuestos para el ingreso territorio estadounidense, varios productos procedentes de Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia.
Durante el pasado mes, Bush habló en tres ocasiones sobre la propuesta de sacar de esta lista el nombre de Bolivia. Dijo que el Gobierno de ese país no ofrece suficiente colaboración en la lucha antidrogas.
El presidente Evo Morales ha mostrado más de una vez su empeño en combatir el tráfico de estupefacientes. Lo que rechaza es la imposición. Y la verdad es que nadie tiene facultad para exigirle que obedezca. Recientemente, en respuesta a las medidas de Estados Unidos, expulsó la DEA del territorio boliviano y anunció que da forma a la propuesta de que la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, sea la que califique la lucha antidrogas en la región.
¿En qué instancia ha sido facultado el Gobierno de Estados Unidos para realizar esta labor? ¿No es su jurisdicción el territorio con mayor cantidad de grandes consumidores de cocaína?
Bolivia no está condenada a aceptar el espionaje y a convertirse en asiento de instalaciones militares USA.
Es la misma sentencia que Cuba, como nación soberana se niega a acatar. El bloqueo en su contra lleva 46 años, ha causado daños de importancia, pero no ha logrado revertir el proceso revolucionario.
Para lograr votos a favor de esta sanción injusta y criminal, Estados Unidos tuvo que recurrir a lacayos que administran sus posesiones ultramarinas: Israel y Palau (Palau es un pequeño territorio asociado a EU) votaron en contra. Islas Marshall (otra posesión EU) y Micronesia estuvieron ausentes, y el Iraq ocupado y El Salvador (presidido por Tony Saca, aliado de los antiguos escuadrones de la muerte y quien todavía envía soldados a Iraq) se abstuvieron.
Es el retrato de la ilegitimidad, su feo rostro. Un bloqueo que perjudica a mucha gente dentro y fuera de Cuba, que limita el intercambio comercial e impide el intercambio cultural y la colaboración científica.
¿Con qué derecho el poder imperialista castiga a un pueblo porque se niega a arrodillarse? ¿Con qué derecho sanciona a un gobernante sólo porque intenta preservar la soberanía y la integridad territorial de su país? Como han cantado dos grandes argentinos, si nuestros ancestros han sido esclavos, nuestros descendientes no tienen que serlo Es tiempo de aceptar su invitación a luchar.
