La Barranquita Los cibaeños tienen que defender su patrimonio
El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas.”
“Hay que volver a encontrar las cosas divinas para defender nuestro lugar.
Salvador Allende
El Estado dominicano está en la justicia defendiendo los terrenos de La Barranquita. Las organizaciones deportivas y culturales de Santiago tiene que defender con uñas y dientes ese patrimonio que le pertenece.
No pueden permitir un fallo a favor de que los terrenos de La Barranquita, propiedad del Estado, sean utilizados por particulares.
El juicio está en pie.
Y los sectores sociales de Santiago no se pueden quedar con los brazos cruzados.
Conozco el proceso en la lucha por los terrenos de La Barraquita, pues mi pleito se inició en 1986 al concluir los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en que ese complejo deportivo fue asaltado y se llevaron hasta los sanitarios de las instalaciones.
Los abogados representantes del Estado dicen que no hay manera de que ellos pierdan ese pleito.
Las pruebas son contundentes y los títulos están en poder del Estado.
Santiago a la carga
El pueblo de Santiago tiene que presionar para no ser sorprendido. La historia es el mejor referente para expresar que hay fallos judiciales que reciben la repulsa de la ciudadanía, pero luego del “golpe da’o nadie lo quita”.
El robo
Recuerdo como que fue ayer que al concluir los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 1986, militares, políticos y delincuentes se apoderaron de La Barranquita e hicieron el “robo del siglo”.
Se llevaron casi todo.
Nunca me olvidaré que el doctor José Francisco Peña Gómez consiguió cientos de televisores como un regalo de un gobierno de Europa.
Los televisores tenían una marca desconocida para el país.
No quedó un televisor luego de los Juegos Centroamericanos de Santiago.
Las autoridades de ese tiempo hicieron “una investigación” y hasta la fecha todavía los televisores se encuentran desaparecidos.
Y eso que un conocido general, que falleció hace un buen tiempo, dijo que movería cielo y tierra para que esos aparatos eléctricos fueran encontrados.
Se llevaron los colchones, la utilería, una gran parte de las baterías sanitarias, las luces y otras permanencias.
Acudí a la fiscalía, conversé con un juez. Hablé con empresarios de Santiago y con el movimiento deportivo de la ciudad cibaeña.
Se hizo el intento, pero todo se quedó en palabrerías.
Y eso duele.
Se robaron un patrimonio del pueblo dominicano.
Y eso puede ocurrir ahora con los terrenos de La Barraquita.
La advertencia y la voz de alarma está hecha.
No puede haber excusas si se pierde el pleito que considero que es imposible.
¡Todos a defender La Barranquita!
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

