El entrenador cubano Marcos Kwiek tiene como su principal estrategia el trabajo sin descanso y nunca se da por vencido.
Wkiek es un técnico de gran capacidad y todos los días demuestra su progreso.
Su último triunfo fue llevar al equipo nacional de voleibol femenino a conseguir su boleto a los Juegos Olímpicos de Londres.
La tarea no fue fácil, pero la logró.
Y hoy debe sentirse satisfecho de un trabajo agotador, incansable y que en la mayoría de las ocasiones no recibe el reconocimiento debido.
Sin embargo, el deber cumplido es el puntal para que personas como Marcos Kwiek triunfen.
El joven entrenador cubano se ha ganado el cariño y el respeto de las jugadoras, técnicos y directivos del proyecto de selecciones nacionales.
Estoy identificado con el trabajo de los entrenadores, pues reconozco su talento, sus grades esfuerzos y su entrega para que el país pueda brillar en competencias internacionales.
Somos de los que creemos que los entrenadores ganan o pierden partidos.
No es sólo el jugador el responsable de los triunfos y las derrotas.
El técnico es vital y más en estos tiempos cuando la tecnología juega un papel preponderante en cada una de las facetas del deporte.
Orgulloso
No puedo negar que me siento orgulloso de las muchachas dominicanas que van a Londres, pero también no es menos cierto que estoy contento con la labor de Marcos Kwiek.
Las novatas
Uno de los puntales principales en el trabajo del técnico cubano es que ha convertido a las jóvenes jugadoras novatas en estrellas y que cuando están frente a la malla no tienen temor.
Otro aspecto a relucir es las relaciones con las atletas veteranas que la ha puesto a desarrollar en ocasiones un juego hasta por encima de su propia capacidad.
Y eso lo hace imprimiéndole optimismo, deseo de ganar y amor por la Patria.
!Salve Marcos Kwiek!
¡Lo apreciamos!
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

