Bien decía el gran Federico García Lorca que, “el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera”, porque si se habla de sacar sentimientos, remover el talante y hasta cambiar un mal pensamiento, es de asistir y vivir una buena representación.
No en vano se asegura que, el teatro, debería formar parte de los currículos escolares, porque llena de conocimientos a partir de mantener viva la imaginación en espacios mágicos y reales, despoja de prejuicios y perjuicios, y nos hace entender las circunstancias humanas para reaccionar a los eventos cotidianos o especiales. Si se enseñara teatro en las escuelas nuestros niños y niñas aprenderían a mantener la imaginación viva y mantendrían su creatividad motivada, a la vez que asentarían conocimientos.
El teatro destapa y denuncia situaciones y a la vez, sugiere los diferentes caminos para llegar a las soluciones. En fin, que el teatro, facilita las relaciones humanas: si las autoridades de Educación –por dar un ejemplo- supieran las ventajas de hacer teatro para la formación de los niños y las niñas, así como para adolescentes, llenarían las tandas extendidas de actuaciones de dramas, tragedias, comedias y melodramas que prepararían para la vida. Solo tendrían que invertir en facilitación, nombrando a actores y actrices, en una actividad en la que, el cuerpo y la mente son las únicas herramientas.
Precisamente, en Santiago, mañana miércoles 25 y el jueves 26, en la Sala Restauración, del Gran Teatro del Cibao, el exitoso grupo de teatro Coturno, presenta la obra “En carne propia”, una historia contada en seis estampas de contextos históricos y sociales diferentes, conectados por la realidad del abuso del poder, la represión y la tortura represora como modus operandi que tanto atemoriza a las personas.
Es una tragedia escrita por el vegano Carlos Burgos Acosta, dirigida por el destacado teatrista y escritor Danilo Rodríguez, en producción compartida con Anny Samir y Paula Bussi, con veteranía en el Teatro.
Un montaje de más de 30 personas en escena, entre actores, cantantes, músicos y bailarines y con música original creada e interpretada en escena por el reconocido percusionista y compositor santiaguero Fellé Vega, además, de la presencia allí del maestro lírico Roberto Guzmán, de la 37 por las Tablas, como director de canto. Con las piezas seleccionadas para el montaje interpretadas en vivo, se pronostica como una experiencia multidisciplinaria que nadie se puede perder.
¡Nadie que pueda se la debe de perder!

