Los contratistas del Ministerio de Salud Pública recibieron con beneplácito, pero también con reservas el anuncio de que se pagarán las cubicaciones para reanudar la remodelación de los hospitales que están paralizados. Y la verdad es que resulta auspicioso la conclusión de una obra que se comenzó con el objetivo de mejorar el servicio que ofrecen los centros médicos a la población.
El temor es que la burocracia impida que los desembolsos anunciados por el director de Servicios de Salud, Ramón Alvarado, se efectúen con la regularidad que el caso amerita.
Como responsables de los problemas que se han confrontado para saldar las cubicaciones se ha citado al director financiero, Rufino Acosta, de quien se dice que bloquea los expedientes que el encargado de ingeniería, Gonelis Terrero Espinosa, tramita, para colmo, con mucha lentitud. Al supuesto cuello de botella creado por los funcionarios es que se atribuye la interrupción de la remodelación de los 56 centros de salud.

