Porque el territorio dominicano ha sido azotado por ciclones y tormentas que han causado muertes y destrozos, la población no debería pasar por alto que hoy se inicia la temporada de huracanes, que sus secuelas de vientos y lluvias pueden provocar daños mayores.
La Oficina de Meteorología prevé la formación de unas 12 tormentas tropicales en aguas del Pacífico Ecuatorial desde el 1 de junio al 30 de noviembre, por lo que ha exhortado a la población a prepararse ante el eventual paso de fenómenos meteorológicos.
El período ciclónico sería menos intenso por la disminución de la incidencia del fenómeno El Niño, en el calentamiento de las aguas del Pacífico Ecuatorial, aunque por alguna razón la naturaleza suele revelarse contra esas predicciones, por lo que en esa zona se forman no pocas veces poderosos huracanes.
Como para que nadie olvide que hoy comienza la temporada de huracanes, el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) ha colocado en alerta al Gran Santo Domingo y a 15 provincias, ante posibles lluvias, inundaciones y deslizamientos que provocaría el paso de una vaguada en altura. Es mejor prevenir.
Al mismo puerto
El Senado ha inferido un revés al Poder Ejecutivo al rechazar la observación presidencial al apartado del Código Penal referido a la penalización del aborto, con lo que prevalece en la ley el criterio de prohibir la interrupción del embarazo en cualquier circunstancia.
El presidente Danilo Medina había observado el artículo 10 del nuevo Código Penal a los fines de que se remitiera a una ley especial la posibilidad de autorizar el aborto en casos de violación, incesto o por malformación del embrión incompatible con la vida.
En el texto original se establece una reclusión de dos a tres años a la mujer que se cause un aborto, o a la persona que la ayude, y de cuatro a diez años al médico, enfermera, partera, farmacéutico u otro profesional que lo ayuden a provocar. Mucho navegar para arribar al mismo viejo puerto jurídico.
Aunque el rechazo senatorial al pedido del Poder Ejecutivo para que se permita interrumpir el embarazo en ciertas condiciones parece sustentarse en el precepto constitucional de la inviolabilidad de la vida desde el momento de la concepción, fue mucho lo que se navegó en torno a ese tema para finalmente arribar al mismo viejo puerto.

