…y el Señor se volvió y miró a Pedro, y recordó Pedro las palabras del Señor, cuando le dijo: «Antes que cante hoy el gallo, me habrás negado tres veces». Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente. (San Lucas).
Charles Darwin, el científico evolucionista más importante del siglo XIX, reveló que los humanos y otras especies animales no poseen una naturaleza fija, al menos en el largo plazo. En otras palabras, el ser humano es maleable y sorprende por la facilidad cambiante de sus puntos de vistas.
Lo que hoy es negro, en un abrir y cerrar de ojos es blanco. Todo depende de la conveniencia del momento. Hoy, viendo la tragedia en la que la cantante Martha Heredia ha convertido su vida se refleja esa aseveración de Darwin. Quienes ayer la alabaron, brincaron y apostaron a una carrera brillante, y de la que se pudieran servir, de la noche a la mañana se han convertido en sus peores verdugos. Rechazamos y condenamos el mensaje que ha enviado Martha Heredia a sus seguidores, como rechazamos el que gente que hasta el día de su detención estuvo a su lado, contrario a llevarle un mensaje de aliento hoy esté pontificando y haciendo uso de una moralidad ficticia en detrimento de quien, hasta hace poco, fue su protegida. No nos referimos a sus seguidores, muchos de los cuales reprochan una traición a la fidelidad y apoyo endosado antes, durante y después de su éxito en Latin American Idol.
Nos referimos a sus más cercanos colaboradores, los de ayer y los de hoy, los que se han puesto el traje de Judas Iscariotes, el apóstol que reveló a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían apresar a Jesús de Nazareth, sin que sus seguidores interfirieran.
Estamos seguros de que los que sacaban partido de la intérprete de Ganar o perder no devolverán las 30 monedas acordadas, porque no conocen de arrepentimientos.

