¿Dónde está lo mío?
En tiempos de la guerra fría el cuco para asustar a cualquier ciudadano era tildarlo de comunista, pero tras la caída del Muro de Berlín, la debacle de la Unión Soviética y la recomposición del mapa socialista trajo consigo otros epítetos pera meter miedo. Jugar con la moral de los demás se puso de moda, porque ya no había que temer el formar parte del tablero político donde la división colocaba a unos y otros del lado de los americanos o del lado de los soviéticos.
En medio de los debates, acalorados algunos, sopesados y fríos, otros, sobre los premios Casandra, no cabe dudas de que se dice, se inventa y se especula con muchas cosas. Y pensarán algunos que el cuco más efectivo es decir que en Acroarte se movió dinero.
Eso de que en Acroarte se mueve dinero para comprar nominaciones y premios solo está en la cabeza de quienes, producto del fanatismo por determinada figura de la selva farandulera criolla y en quienes esas nominaciones dejan clavada una espinita en sus intereses por que su amigo artista o cliente no pasó la prueba. Desde que alguien descubrió que se podía ofender y desacreditar con el cuco de la compra de conciencia, de la difamación moral y profesional, el cuento de que en Acroarte se mueve dinero es tan manido que ya no causa ronchas. En los 15 años que tenemos como miembro de la institución nunca hemos recibido, pero mucho menos hemos conocido a un artista o comunicador que haya pagado una nominación, ni un premio. Si es así, por favor, que me den lo mío.
Invitamos a quien lo dio a que si tiene suficiente material colgante denuncie a quien o quienes lo recibieron.
Es muy cómodo echar lodo contra todos los miembros. Es saludable que aquel convencido de que esto ocurrió no solo lo diga, sino que pase a la acción y denuncie con nombres y apellidos.
Esos cronistas
Contrario a otros años, y apena decirlo, quienes andan despotricando a la institución son miembros de la misma. Las denuncias públicas que han hecho algunos deben ser atendidas por el Comité Ejecutivo, convocar al Consejo Disciplinario y tomar cartas en el asunto. Si hay pruebas aplicar la expulsión, si no hay pruebas aplicar la misma medida, porque hay que poner punto final a tantos cuentos de camino.

