Se podrá alegar que para que ese andamiaje quede completo, se requiere someter a la justicia a aquellos funcionarios que presuntamente incurran en actos dolosos. Mi respuesta sobre ese particular es muy sencilla: que actúe el Ministerio Público. Que lo haga con plena independencia y libertad. Que cada quien sea responsable de sus propios actos. A poco más de 72 horas de este pronunciamiento de Leonel Fernández, la impunidad sigue como antes. ¿No será también pura palabrería el resto del contenido de su discurso?
Hay que preguntar cuántos hombres y mujeres, en condición de ayudantes o auxiliares del procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, investigan las fortunas de los altos funcionarios o se han acercado al despacho del presidente de la República a indagar sobre la práctica del clientelismo, la procedencia de los fondos de campaña y el costo real de los frecuentes viajes al exterior.
¿Pretende decir el presidente que lucha contra la corrupción sólo porque ha colocado temporalmente en un rincón a colaboradores desacreditados como Radhamés Segura, quien sacó dinero a manos llenas de las cajas de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, y Héctor Rodríguez Pimentel, quien protagonizó escándalos de corrupción en el Instituto de Recursos Hidráulicos y en el Instituto Agrario?
Si Radhamés Jiménez y Hotoniel Bonilla (el incumbente de la nunca viva Dirección de Persecución de la Corrupción Administrativa, DPCA) no proceden contra ex funcionarios, mucho menos tomarían la iniciativa de investigar a uno de los colaboradores que el presidente Leonel Fernández mantiene en el Estado. Las mansiones y los gastos millonarios se convierten, pues, en razones ignoradas…
Pero Leonel Fernández se pronunció contra la impunidad y dio garantía de independencia y plena libertad de acción al Ministerio Público. ¡Pura palabrería!
Sus bien pagados asesores, no cuidaron la forma, pues el discurso del domingo fue extenso y aburrido. La pretensión de engañar a los sectores populares diciéndoles que la situación económica es buena aunque se perciba lo contrario, no generó un acto exitoso sino un intento infeliz.
Por otro lado, corresponde a los expertos en propaganda a su servicio informarle en qué medida el discurso ante la Asamblea Nacional generó apoyo en el poder permanente al proyecto reeleccionista.
Los párrafos en los cuales se refiere a la situación del sistema educativo, deberían motivar sanciones para quienes elaboraron la pieza. ¿Habrá argumentos más absurdos para decir que no es necesario asignar al sector Educación cada año el 4% del Producto Interno Bruto? ¿Perdieron de vista el presidente y sus acaudalados asesores que la estafa, cuando alcanza enormes dimensiones, es inocultable?

