Opinión

¿Todos iguales?

¿Todos iguales?

En días recientes un articulista de la prensa global recordaba la anécdota de Mario Soares que al llegar a primer ministro de Portugal le dijo al primer ministro de Suecia, Olaf Palme, que en Portugal “iban a acabar con los ricos” a lo que Palme le respondió “pues no es buen camino, aquí estamos intentado acabar con los pobres”.

¿Igualdad para arriba o igualdad para abajo?

Decía el economista Milton Freidman que si nadie protesta por la herencia del talento, ¿por qué  protestar por la herencia de bienes? Y decía Maquiavelo que “están de tal modo hecho los humanos que olvidan el asesinato de su padre pero no la pérdida de sus bienes” Dicen algunos que la  Reforma de Martin Lutero no era tan solo religiosa sino económica. Las indulgencias pasaron a ser un producto del mercado. Dicen otros que Adam Smith y David Ricardo son el origen del invento del “homo economicus” por su teoría de que el  interés propio y la conducta racional de los individuos conducen a la prosperidad social.  Dijo Deng Xioping, “hacerse rico es esplendoroso”.

En un principio la igualdad fue ante Dios, con el ingrediente de un juicio final al morir y ese es personal e intransferible,  luego fue la igualdad ante la Ley, la civil, la que inventaron los hombres – perdón que se enojan las feministas –  la que inventaron  los seres humanos para los seres humanos. (Aún con excepciones del totalitarismo divino,  que esos no han llegado a la Ilustración).

Parecería que en la postmodernidad la igualdad que se debate ya no es la desigualdad de ricos y pobres, es otra cosa. Es el intento de transformar  la desigualdad individual  en una igualdad personal colectiva. 

De acuerdo con el anteproyecto de Ley Integral para la Igualdad de Trato y la no Discriminación que propone el ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad  del gobierno español, (¡!un ministerio de igualdad!!) el objetivo principal es consolidar legislativamente la igualdad definido el ámbito subjetivo de aplicación  a todas las personas, incluidas las jurídicas.

Posiblemente sea el momento oportuno para recordar  que no es la igualdad el valor más noble de la democracia, es  la libertad.

El Nacional

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