Muchos comentaristas, de manera acertada, han lamentado la coincidencia de la crisis sanitaria desatada por el coronavirus con nuestro proceso electoral. Y resulta más que evidente que esa triste coincidencia ya ha tenido, y seguirá teniendo un impacto histórico en como se terminará de contar la historia del COVID-19 en nuestro país.
Aunque no ha sido indicado de manera oficial, hoy resulta más que evidente que la implementación de medidas drásticas para contener el virus en nuestro país fueron retrasadas debido a las elecciones de marzo, a su vez celebradas en esa fecha por el imperdonable error de la Junta.
Es muy probable que de haberse tomado medidas más drásticas a finales de febrero y no a mediados de marzo se hubieran salvado vidas en República Dominicana.
Adicionalmente, es probable que algún elemento político de cara a la celebración de las elecciones del próximo julio y las campañas para estas, tuvieron una incidencia material en la drasticidad de las medidas tomadas en el Estado de Emergencia.
El encierro leve que caracterizó al Estado de Emergencia no se compara con las medidas mucho más severas tomadas en los países europeos que hoy ya están abriendo.
El Estado de Emergencia a su vez fue la víctima política más pública del proceso electoral. La batalla en la Cámara de Diputados para cada extensión del Estado de Emergencia fue aprovechado por el oficialismo y la oposición para hacer política sobre una crisis de calamidad pública, mientras los casos seguían en aumento y la incertidumbre seguía el mismo curso.
El mismo proceso de reapertura, claramente a destiempo, hoy se ve bajo el lente del proceso electoral y la desesperación de reabrir la economía como una necesidad política y no como un reflejo de la realidad en el campo de batalla frente al coronavirus.
La última estocada fue el tranque político, por razones electorales, en la Cámara de Diputados y el desistimiento del Poder Ejecutivo de continuar el Estado de Emergencia para tratar de contener al COVID-19.
Hoy en la República Dominicana, como bien han resaltado las redes sociales, pasamos del quédate en casa al sálvese quien pueda, y la única razón que explica esto es el proceso electoral. La misma crisis en el 2018 o en el 2019 probablemente hubiera tenido un desenlace dramáticamente distinto.
La historia del coronavirus en República Dominicana se contará por los muertos, los afectados de salud a largo plazo y los empleos perdidos, y la explicación vendrá partiendo de decisiones políticas tomadas pensando en un proceso electoral. Que no les quepa duda a nuestros políticos de ambas facciones, cuando esta historia sea escrita, ella no será muy benevolente con ustedes.
Por: Orlando Gómez
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