Han tenido que morir ahogados otros dos niños en una piscina olímpica de La Romana para que suene la alarma sobre el abandono de un complejo deportivo. Con el deceso de Santiago Carrión Jiménez, de 9 años, y deWilly Alvarez Simó, de 7, son cuatro los infantes que se han ahogado en las instalaciones del complejo Pedro Julio Nolasco.
Como por aquí se es tan dado a escurrir el bulto no sorprendería que se culpara de la tragedia a los niños o los padres. Aunque desde hace un buen tiempo la piscina fuera una tentación para los muchachos.
El Ministerio de Deportes, el Cabildo de La Romana o alguna otra autoridad tienen que responder por la desgracia que costó la vida a los niños. Se supone que alguna vigilancia debía tenerse para restringir el uso de las instalaciones. Y más si anteriormente habían muerto ahogados otros dos niños en las mismas circunstancias. Tragedias de esa naturaleza no se pueden consentir sin establecer las debidas responsabilidades.
