Los jóvenes siguen dando muestra de que República Dominicana –todavía- puede contar con generaciones que rechazan los abusos del poder y las trampas para barrer con la institucionalidad democrática.
Ellos son el más vivo y elocuente ejemplo de que no todo está perdido en la patria de José Francisco Peña Gómez, Amín Abel Hasbún, Maximiliano –El Moreno- Gómez, Otto Morales, Amaury Germán Aristy y muchos otros. Enseñan que hay condiciones para combatir a quienes osan aniquilar las libertades que tanta sangre hacostado a esta martirizada nación.
Diferente a cuatro años atrás, ahora a la gente del Presidente Danilo Medina le ha salido los tornillos en el queso. Se han encontrado con los jóvenes que –certeramente- se adueñaron de las banderas de combate para exigir respeto a la voluntad popular.
Tal como es su naturaleza, las intimidaciones gubernamentales no los han sacado de las calles y denuncian con decisión y valor las malas artes de los peledeístas. A fin de que no me cuenten, voy a los escenarios para contactar cómo van sus manifestaciones, por lo que puedo decir que los días del danilismo están contados.
Mis visitas a la Plaza de la Bandera, Santiago, Mao, Monte Plata y San Cristóbal, así como los cacerolazos en los sectores de la clase media y alta, obligan a certificar el estribillo de que “E `pa`fuera que van”.
Al observar su entusiasmo y decisión por la lucha, tengo claro que esas masas juveniles, sin recibir un centavo de nadie, han “encaramado” en el más alto peldaño la bandera de combate exhibida en otras décadas. Quienes ya hemos entrado a la juventud de la vejez, debemos sentirnos orgullosos y acompañar a esos adolescentes y jóvenes que desafían a las huestes peledeístas.

