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Tratamiento es costoso

Tratamiento es costoso

La preeminencia de la tuberculosis en una población humana es un indicador de crecimiento del nivel de pobreza y asistencia escasa o nula de los factores destinados a mitigarla, entre ellos los del sector oficial.

Como nada ocurre sin motivo, éstos son algunos de los elementos más cercanos a considerar seriamente agregados a la condición de marginalidad que viven cientos de miles de ciudadanos en la región del Cibao y en Santiago.

Han menudeado, además, las muertes por el mismo hecho de la atención insuficiente o inexistente.

Una investigación reciente encontró que esta seria enfermedad, que no asomaba con el vigor actual en décadas, presenta ahora una marcada tendencia al crecimiento en todo el cuadrante de la provincia de Santiago.

En el 2002, por ejemplo, Santiago mostraba 64 casos de tuberculosis, en el 2003, 95 casos, en el 2004, 69 y en el 2005 se disparó hasta 176 episodios, con lo que provocó un incremento de un 5.8 por ciento de muertes.

Ya en el 2006, se registraban 338 tuberculizados, al agregarse 295 pacientes nuevos con sólo 43 tratados en condición prevalente, es decir, enfermos con el mal avanzado.

En el 2008 se notaban 367 casos, de los cuales 327 pertenecieron al municipio.

No menos problemático es el escenario de las infecciones de las vías respiratorias en una ciudad que ha perdido sus zonas verdes, repartidas entre políticos y amigos de éstos, y que ha visto escasear las áreas de esparcimiento sano.

Durante el período de noviembre del 2005 a octubre del 2006 estas afecciones, de carácter agudo, representaron la principal causa de morbilidad con 160,596, la cual es una cifra alta de defunciones netamente evitables.

Se trata de una tasa de 17.1 individuo por cada cien mil habitantes.

Le siguió otro mal bastante más fácil de combatir si se emplearan adecuadamente los recursos y estuvieran dirigidos eficazmente hacia la población más marginada y golpeada por la crisis: la diarrea.

Este último mal, de origen infeccioso en los casos registrados, se elevó a 30, 063 casos, con una tasa de 3.2 por cada cien mil habitantes. Esta es una medida de comparación estandar que utilizan los investigadores para procurar una aproximación verificable a la realidad..

Las cifras las contiene el Estudio socio-económico para el ordenamiento territorial de Santiago.

En cambio, el flujo vaginal experimento 17 mil 256 individuos para una tasa de 1.8 por cada cien mil personas.

Las enfermedades febriles no estuvieron al margen de la realidad descrita.

Se registraron 5 mil 885 casos para una tgada de 628 por cien mil, seguidas por conjuntivitis, otra enfermedad de los pobres, que no escasean,, con una relación de 256.3 por cien mil habitantes, más las enfermedades surgidas de alimentos con algún tipo de contaminación, que estuvieron en el orden de los mil 867 casos para una tasa de 199.2.

(No aparece incluido el cólera, un mal que se adiciona ahora cuya morbilidad es la mayor del país en Santiago debido al flujo sin control de ciudadanos haitianos que vienen a vivir en las zonas marginales sin prácticas de asepsia que eviten su muerte y asimismo el consiguiente contagio del mal).

El cólera ya está esparcido prácticamente fuera de control y en medio de esfuerzos tardíos por evitar lo peor que ya ha sido anunciado como seguro como una admisión de impotencia de las autoridades.

En el período de noviembre 2007 y octubre de 2008, las enfermedades febriles agudas de las vías respiratorias (indicadores de contaminación creciente también incontrolada) registraron una extraordinaria relación de 217 mil22 casos.

Aquí la tasa promedio fue de 256.3 por cien mil, lo que la colocó delantera entre todos los otros males serios que padece la población más desasistida.

Entre los pacientes hubo 29 mil 153 menores de un año de edad y 52 mil 662 menores de uno a 4 años, lo que indica una tasa de victimación en la que la peor parte la llevaron los bebés de padres de muy escasos o ningún recurso.

El Nacional

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