En el 2021 el Congreso aprobó, y el Poder Ejecutivo promulgó, una ley de “fomento” a la colocación de valores de oferta pública que definió un tratamiento fiscal especial para las operaciones en el mercado de valores, inexplicablemente ese régimen se estableció de manera temporal por un período de 3 años que se agotó en el 2024.
Adicionalmente aquella ley definía un límite a la responsabilidad solidaria de los compradores de acciones para que estos no se vieran forzados a responder por las deudas fiscales de la compañía, límite que fue aniquilado por la Ley 25-24. ¿Qué es lo que estamos haciendo?
No obstante la temporalidad del tratamiento fiscal de la Ley 163-21 dos compañías tuvieron la osadía de colocar sus acciones en el mercado de valores, por lo que claramente el tratamiento fiscal definido en dicha ley estaba logrando su propósito. Predeciblemente, desde que este expiró con él expiraron todas las intenciones de cualquier compañía de colocar sus acciones en el mercado de valores, y las dos que sí lo hicieron ahora están atrapadas en un mercado sin liquidez.
La ley de “fomento” y el tratamiento fiscal que esta definió no era un “sacrificio fiscal” del Estado, los ingresos tributarios por la colocación de acciones en el mercado de valores previo a la ley era $0, porque la colocación de acciones era 0, tal cual como ahora viene ocurriendo luego de su expiración donde los ingresos tributarios vuelven a ser $0.
He hablado hasta el cansancio de la importancia de tener un mercado de valores dinámico y líquido, y de que las compañías dominicanas cuenten con esa vía para poder acceder a capital, y esto no es un secreto para el liderazgo político o empresarial. Por lo que al final solo podemos quedarnos con la pregunta, ¿Qué es lo que estamos haciendo?
Necesitamos una ley que modifique la Ley 249-17 que regula el mercado de valores de la República Dominicana para incluir el tratamiento fiscal de las operaciones en el mercado dentro de esa ley, esencialmente calcar el tratamiento definido en la Ley 163-21 y quizás agregar algunas mejoras adicionales y hacerlo definitivo.
Los mercados de valores no se sostienen con “fomentos” temporales como si fueran mercados callejeros o productores de huevos, estos necesitan estabilidad, predictibilidad y reglas que se sostengan a lo largo de amplios espacios de tiempo.
No necesitamos “fomentar” un mercado de acciones, necesitamos tener un mercado funcional que responda a las necesidades del país, las empresas y los ahorrantes.
Desconozco qué o de dónde viene el interés de aplastar el mercado de valores de nuestro país por vía de un tratamiento tributario infuncional, y lo desconozco porque viendo un resultado donde el Estado no gana ni un peso en recaudaciones y el mercado queda totalmente paralizado, me cuesta encontrar un ganador, de hecho solo veo perdedores, y esos somos todos nosotros.

