El ejercicio pleno de la libertad de prensa posee el mayor efecto transversal para irrigar garantía hacia el disfrute de las demás prerrogativas constitucionales, razón por la cual los regímenes con vocación de intolerancia intentan conculcar o limitar el libre ejercicio del periodismo.
República Dominicana figura entre las naciones con una prensa relativamente libre, con frecuentes atisbos de constreñimiento a la labor de los medios de comunicación que provienen tanto del litoral oficial como de intereses políticos o corporativos.
En sentido general, el Gobierno ha salido airoso en sucesivos informes sobre la situación de la prensa en el país, aunque la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha llamado la atención sobre casos puntales que considera atentatorios contra el derecho inalienable a informar sin cortapisas.
No pocas veces, litorales oficiales utilizan el poder de las asignaciones publicitarias como recursos para coartar el derecho a informar y a emitir opiniones sobre tales o cuales iniciativas públicas, lo que constituye un inaceptable valladar a la libertad de prensa.
Ocultar o manipular información sobre asuntos públicos que interesan a la ciudadanía constituye también un atropello al derecho constitucional de la prensa y de los periodistas de informar y al de la población de recibir información veraz y oportuna.
Como preocupante nubarrón en los cielos de la libertad de prensa se interpreta el claro intento de la Policía Nacional por manipular el contenido de sus boletines, para lo cual se dice que cuenta con el concurso de asesores foráneos.
Ese nocivo método ya fue puesto en práctica durante el feriado de Semana Santa por la propia institución policial y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) que, como por arte de magia lograron reducir en los papeles el número de muertos y heridos durante esos días de asueto.
Aquí habría plena libertad de prensa si el Gobierno garantiza el libre acceso a todas las fuentes noticiosas públicas, si promueve la transparencia y desalienta toda forma de manipulación, restricción u ocultamiento de informaciones, sucesos, y estadísticas. Falta un gran trecho por recorrer.

