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Un aire de cambio llegó a los premios Oscar 2018

Un aire de cambio llegó a los premios Oscar 2018

Los Ángeles. «Miren a su alrededor damas y caballeros», dijo Frances McDormand el domingo durante su discurso de agradecimiento tras ganar el Oscar a la mejor actriz, «todas tenemos historias que contar», agregó en referencia a las otras nominadas a los Oscar en el Teatro Dolby a quienes pidió que se pusieran de pie al mismo tiempo.

Este gesto también se sintió como si McDormand señalara la vibra generalizada de la noche: el cambio pedido de muchas maneras, en los primeros Premios de la Academia en la era post Harvey Weinstein.

Hubo bastantes momentos MeToo, incluyendo la participación emotiva de una de las acusadoras más prominentes de Weinstein en Hollywood. Pero también hubo otros subtextos, sobre diferentes tipos de diversidad: racial, geográfica y generacional, por ejemplo.

«Esta es una puerta, patéenla para abrirla y entren», dijo el director mexicano Guillermo del Toro en el último discurso de la noche al recibir el premio a la mejor película por su cinta de fantasía «The Shape of Water».

Sus palabras también podrían ser vistas en un contexto más amplio: Hollywood está listo para algo diferente, y así se sintió la noche de los Oscar. A continuación algunos momentos notables, tanto serios como graciosos en la gran noche del cine.

Kimmel lo logró

Había dudas sobre si Jimmy Kimmel abordaría el tema del elefante blanco en la sala y qué tan pronto lo haría. Bueno, agarró al toro por los cuernos desde su monólogo de arranque y evocó al ahora controversial nombre de Weinstein, quien hasta hace unos meses era uno de las personas más importantes en los Oscar y que ahora ha sido expulsado de la academia.

Kimmel también se puso serio cuando habló no sólo de violencia sexual sino de la diferencia de sueldos entre mujeres y nombres en la industria. A la élite de Hollywood en el Teatro Dolby le dijo: «El mundo nos está viendo. Necesitamos poner un buen ejemplo».
Sin código de vestimenta

En los Globos de Oro las mujeres se vistieron de negro. En los Grammy llevaron flores blancas. Para los Oscar del domingo el código de vestimenta se había acabado y la conversación avanzó hacia una nueva fase de los movimientos MeToo y Time’s Up. «Hicimos eso de los códigos de vestimenta», dijo a The Associated Press Tarana Burke, fundadora del movimiento MeToo. «Y ahora vamos a trabajar.

El plan es continuar trabajando para darle a la gente recursos». Burke agregó que millones de personas habían usado el famoso hashtag, y todas tenían historias y necesidades que debían ser atendidas.

Alguien ganó el jet ski

En una broma que surgió al comienzo de la ceremonia y funcionó bien, Kimmel prometió un jet ski (moto acuática) al galardonado con el discurso más conciso. Incluso usó a Helen Mirren para que posara como edecán junto a él, como si estuviesen en el programa «Let’s Make A Deal».

Los ganadores se apoderaron de la broma a lo largo de la noche: «Obviamente no voy a ganar el ski», bromeó el premiado con el Oscar al mejor actor Gary Oldman («Darkest Hour»), mientras se adentraba en su lista de agradecimientos.

El ganador fue el diseñador de vestuario de «Phantom Thread», Mark Bridges, quien llegó al escenario triunfalmente montado en el ski al final de la premiación, muy bien acompañado por Mirren.

Para los dreamers

Aunque el Presidente Donald Trump fue apenas mencionado durante la noche, sus políticas fueron abordadas de varias maneras. Al entregar un premio el comediante nacido en Pakistán Kumail Nanjiani y la actriz keniana nacida en México Lupita Nyong’o enviaron un mensaje a los llamados Dreamers (soñadores), jóvenes llevados de manera ilegal a Estados Unidos cuando eran niños quienes se encuentran en Estados Unidos bajo riesgo de ser deportados.

El Nacional

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