Tras pedir asilo por unas cuantas en la Nunciatura y luego regresar a su hogar, el caso del exconsejero del Poder Judicial acusado de corrupción se ha tornado más complejo. Con su momentánea petición de refugio político, Francisco Arias Valera violaría la prisión domiciliaria que se le había impuesto como medida de coerción por la supuesta venta de sentencias.
Tanto su decisión de asilarse como los motivos que invocó han sorprendido a la opinión pública.
Arias Valera se considera víctima de una supuesta trama en la que vinculó al presidente Danilo Medina, al presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, al de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán y al exprocurador general de la República, Francisco Domínguez Brito.
Mencionó hasta al expresidente Leonel Fernández entre las víctimas de la supuesta conjura. Tras su frustrada petición de asilo político cunden las interrogantes sobre el curso del proceso en el que también se involucra a la juez Awilda Reyes. Y no es para menos.

