El que lee La teoría de la mentira, en el libro Semiótica general, de Umberto Eco, podría llegar a la conclusión de que hay verdades irrefutables, medias verdades y falsedades totales. Muchos abogados, sin embargo, envuelven mentiras en un conjunto de verdades y las pasan como si todas fueran argumentos valederos.
Son disertaciones que contienen algunas verdades por lo menos, diferentes a la de un presidente que todo lo que hablaba era mentira. Y para no expresar las verdades de su país optaba por el silencio. Ahora se va al exterior, donde muchos ya le conocen, a conceptualizar sus mentiras.
Traigo el tema por las denuncias responsables que viene haciendo Altagracia Paulino respecto a algunos productos de consumo humano que contienen sustancias nocivas al organismo. La directora de Pro-consumidor ha descubierto fraudes en el gas propano, el salami y el azúcar crema. Ahora le toca al arroz. Ella dice verdades.
Le sugiero que no anuncie los productos a investigar. Y le aseguro que encontrará alteraciones no solo en los alimentos, sino en todo lo que consume el dominicano, sobre todo si es de factura local. No es nada nuevo y las autoridades dominicanas, en su mayoría sobornadas, guardan silencio.
(Los medios de comunicación, en esta oportunidad, se han hecho eco de las denuncias de Altagracia Paulino. Lástima que no hayan hecho lo propio sobre los grandes actos de corrupción cometidos en el gobierno anterior).
La directora de Pro-Consumidor es una gran excepción, exhibiendo rechazo a las alteraciones y a productos que dañan la salud del consumidor. Pero es una especie de voz en el desierto, porque el grueso del funcionariado se inscribe en el ejemplo del engaño. El mismo engaño que enseñó su líder, que se pavonea en el exterior dictando conferencias.

