El director del hospital Darío Contreras, doctor Héctor Quezada, declaró un principio que ojalá sea asumido por gobernantes y gobernados, en especial por muchos que se piensan dueños de la vida y del destino ciudadano. Expresa el talentoso galeno, con sentimiento e indignación: La mayoría de los accidentes son causados por el fusil del volante.
Es realidad indiscutible.
Ha hablado también el distinguido senador del PLD Manuel Paula, representante de Neyba-Bahoruco, tierra de recuerdos y grandes amigos, como doña Regina Matos viuda Uribe, Heriberto Rivas, doctor Viterbo Peña Medina, doctor Priamo Medina, doctor Manuel A. Labour, los geniales periodistas Silvio, Emilio, Eurípides, Rogelito, Deyanira, Mercedes, el doctor Angel Acosta, los ex legisladores Jacinto Pérez Acosta, Renato Arias y Juan Esteban Olivero, que compartimos con dignidad y altura el período 1966-1970 y la cátedra en la Universidad Dominicana O&M, a quienes recordamos y siempre nos escribíamos y otras figuras y leyendas vivas y fallecidas que tanto han enaltecido a esa provincia y al país.
El senador anuncia un trascendental proyecto de modificación a la ley 241 sobre Tránsito, que debería ser aprobado sin larga espera por el Congreso Nacional.
Los que portan y utilizan el fusil del volante, una mayoría, jamás todos, causan muertes, golpes y heridas, daños a la propiedad, siendo difícil que hoy estén en las cárceles, sino conduciendo sus fusiles como si nada hubiese pasado, prestos a continuar disparando a mansalva y sin piedad.
La ley 241, así la 222 sobre señalización de tránsito, tienen sanciones y efectos que se pueden reformar, pero también textos y normas positivas irrespetadas por quienes usan el fusil del volante violando los semáforos, los elevados, avenidas, puentes, rebasando temerariamente, usando celulares, cigarrillos, algunos sin camisa, exceso de velocidad, uso de bocinas, pitos, música en volumen increíble, parándose en lugares prohibidos y ajenos, cuando cometen algún delito abandonan a las víctimas y se dan a la fuga, aunque no todos, las patanas y esas guaguas voladores que corren como la jonda de Lucifer, los trailers, camiones de carga, autobuses, camionetas cargando a niños, jóvenes y personas pasajeras al aire libre,poniendo en peligro la vida.
La situación no es culpa de la Autoridad Metropolitana (AMET), ni DE OMSA, sino de diferentes gobiernos, quienes aunque han favorecido a miles de conductores y grandes inversionistas no han sido reiterativos en establecer un sistema organizativo con leyes que se cumplan. Los fusiles peligrosos de los volantes disparan a cada instante, usando el acelerador, la inobservancia de las leyes. Son indolentes, salvo aquellos conductores cumplidores del deber, que piensan en Dios y en el Prójimo.
Quienes usan el fusil del volante, truncan vidas, matan, dejan paralíticos. Esos que usan el fusil del volante, no piensan en el país, sus progenitores, ni en nadie, aunque hay que advertir que muchos peatones y personas, cometen imprudencias, no observan la ley y entonces se producen accidentes involuntarios.
¡Apoyo al senador y al director del hospital Darío Contreras!

