NASHVILLE, Tenesí, EE.UU. AP. Se necesitaron algunos segundos y un poco de instinto para salvar las vidas del dúo country Sugarland en la Feria Estatal de Indiana, donde cinco víctimas perecieron por la caída del escenario.
La gerente de la gira del dúo Hellen Rollens vio hacia el cielo y decidió que la banda se quedara fuera del escenario. Un minuto después las ráfagas de entre 96 y 113 kilómetros por hora (60 y 70 millas por hora) derribaron el techo y el andamiaje que sostenían luces y otro equipo, haciéndolos caer sobre el público, matando a cuatro asistentes de forma instantánea. Una quinta persona murió en un hospital y decenas más resultaron heridas, algunas de gravedad.
Cuando escucharon el estruendo del escenario cayendo Sugarland y su equipo se agacharon y trataron de protegerse contra una pared pues pensaron que iba a desplomarse sobre ellos. En algún momento lograron salir entre el polvo y los escombros y lograron reunirse en su autobús de giras.
«No se podía correr para ningún lado», dijo el lunes la gerente de Sugarland Gail Gellman a The Associated Press. Nadie sabía qué había pasado, es uno de esos momentos en los que los ojos se te ponen de plato».
Gellman dijo que a otras personas les parecía seguro que se presentaran en el escenario, pero que Rollens siguió sus instintos. «Cuando eres gerente de una gira es muy importante entender cuáles son las condiciones climáticas en las que te vas a presentar, siempre hemos hablado de no sacar al grupo en medio de ráfagas, rayos o lluvias fuertes», dijo Gellman, quien la noche del accidente estaba en Las Vegas con otro cliente. Todos estaban rezando preparándose para salir al escenario y Hellen, ella iba bajando de una rampa, cuando cayó el escenario. Así que su decisión de esperar a que salieran un minuto más les salvó la vida, literalmente».

