Luis Abinader se reafirma cada día en la preferencia de la militancia del PRM. Su fortaleza se refleja tanto adentro como hacia afuera, con lo cual garantiza un triunfo contundente este 6 de octubre, así como en mayo del año entrante.
Observa una tendencia de crecimiento sostenido, patente en todas las encuestas que lo posicionan delantero con marcadas diferencias frente al más cercano competidor por la candidatura presidencial.
Puntuaciones que oscilan entre un 80 y un 70 por ciento le dan indistintas ventajas para ganar cómodamente con lo cual podrá convocar a la unidad de todos los participantes, sin dar lugar a cuestionamientos y discusiones.
Si para el PRM es la carta de triunfo que garantiza esperanzadores proyectos de cambio, también para el resto del país, acontecimiento democrático significativo por lo que representa en términos económicos y de justicia social.
No exageremos cuando aseguramos que sólo Luis puede concretar en el PRM la más compacta y numerosa fuerza opositora unida en torno a un proyecto compartido y pluralista con una clara visión de desarrollo.
La población confía en él y el potencial perremeista. Su perfil encaja en el liderazgo del hombre de Estado con nuevas ideas, ético, trasparente y eficiente.
El proceso de primarias cerradas no pasará de ser un evento protocolar para sellar una indiscutible victoria. Esta jornada sirve, sin embargo, como ejercicio partidista y proselitista para estar bien en forma y preparados en los comicios oficiales del año entrante.

