Opinión

Una jueza digna

Una jueza digna

susipola@gmail.com

La semana pasada, la magistrada Aura Celeste Fernández manifestó al país su preocupación por la falta de transparencia en el manejo del presupuesto anual en la Junta Central Electoral, alterando así al Pleno, del que es miembra titular, al punto de provocar los comentarios más encendidos de parte del resto de los jueces desde siempre temerosos de que su “cola de paja” se incendie cuando la magistrada Fernández habla.

Salieron rápido a defenderse denegando y desmintiendo los datos aportados por Fernández, pusieron en marcha la maquinaria mediática y echaron a volar los viejos argumentos esgrimidos contra ella, mientras montaron la farsa de la incredulidad y la sorpresa, con gestos y procedimientos, para terminar en la convocatoria de un Pleno que se mantiene unido e informa lo que quiere, cuando quiere y como quiere.

Para los demás jueces de la Junta, todos los procesos de adquisición de obras, bienes y servicios realizados por la institución se han regido por la ley 340-06 de compras y contrataciones y en cumplimiento a las normas contables del Estado, y ante la pregunta al presidente de qué ocurrirá con todos los reclamos de rendición de cuentas y de transparencia solicitada por la jueza Fernández, Castaños Guzmán dijo: “la respuesta del Pleno es esta –la dada en el Pleno- y yo pienso que con los informes, eso está suficientemente satisfecho y debatido”.  Punto final.

Una buena parte de la ciudadanía, sin embargo, cree que es la magistrada Fernández la que dice la verdad, porque es una de las pocas funcionarias que se toma su ocupación con seriedad, es responsable y fundamenta su espacio, donde quiera que vaya, en la ética y los mejores valores morales.

La ciudadanía dominicana se siente representada con Aura Celeste Fernández, una mujer demostradamente íntegra en todos los aspectos de su vida, que ha sumado al juego democrático de nuestro patio y ha sido una vigilante celosa de las maniobras indecentes que se realizan frecuentemente en la administración pública dominicana.

Y no sólo acusa, cree en la fuerza de la información y formación y adonde va la propone, una muestra son la Escuela Nacional del Ministerio Público y la Escuela de Formación Electoral y Registro Civil.

Como ciudadana, creo en lo denunciado por Aura Celeste Fernández, como también lo cree una gran mayoría del país que considera estas denuncias a tomar en cuenta, con la seriedad y formalidad necesarias, para aclararle el juego al pueblo que sí cree en la búsqueda de la democracia inclusiva y transparente. 

¡Y la apoyamos!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación