RÍO DE JANEIRO, 22 Set 2015 (AFP) – El Maracaná es una catedral del fútbol sin grandes puertas hacia su gramado. Normalmente no las necesitaría para que circulen los jugadores. Pero cuando se trata de conducir a miles de atletas y actores para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos-2016 comienza la pesadilla.
Cada detalle tendrá que ser revisado con microscopio porque literalmente no hay espacio para el error.
Un equipo liderado por directores de cine, teatro y carnaval, el gran condimento de cualquier fiesta brasileña, trabajan para diseñar las ceremonias de apertura y clausura de los Olímpicos y Paralímpicos.
Con creatividad, ingenio y un bajo presupuesto deberán deleitar a Rio, Brasil y en total a 3.000 millones de televidentes en el mundo pendientes del encendido de la llama olímpica, el 5 de agosto de 2016.
«No vamos a tener lujo, pero vamos a ser originales. Vamos a gastar menos, pero compensaremos con creatividad, ritmo y emoción», dijo el director de ceremonias del comité Rio-2016, Leonardo Caetano.
Los directores no revelaron ningún detalle de las ceremonias para mantener el factor sorpresa, aunque la samba y el carnaval parecen ser invitados obligados.

