Lo lamento, Dr. Castaño
Uno de mis recientes artículos envolvió una de esas denuncias que en ocasiones nos hacen sentir remordimiento por lo dicho sin haber incurrido en el pecado de faltar a la verdad.
Reconozco que me sentí mal al día siguiente de la publicación, cuando al abrir mi correo electrónico encontré una carta del presidente del Patronato del Hospital de la Plaza de la Salud, doctor Julio A. Castaños Guzmán, en la que reaccionaba frente a mi denuncia.
Porque a lo largo de mi carrera profesional nunca alguien cuyos intereses se vieran afectados por opiniones o denuncias mías, había respondido con tanta altura, consideración y respeto.
La norma es que cuando los periodistas lastimamos, queriendo o sin querer, los intereses de alguien, recibimos como respuesta andanadas de insultos y pretensiones de desautorización y descrédito, las más de las veces con encasillamientos o acusaciones de faltas a la moral.
Así, ya he sido señalado como vendido a casi todos los partidos políticos o pagado hasta por gente que no he visto ni siquiera por televisión.
Eso me molestaba, pero el tiempo pasó y me acostumbré tanto a esas imputaciones que ya al abordar temas que causan escozor a alguien quedo preparado mentalmente para la embestida en dirección contraria.
Pero pocas veces alguien ha negado con argumentos válidos o pruebas las denuncias o casos que he denunciado a través de la información periodística durante mis días de reportero, o como formador de opinión como articulista.
Porque siempre me ocupo de indagar antes de publicar algo, porque mi meta desde mis días de principiante fue lograr que nadie pudiera rebatir con razón mis informaciones u opiniones.
Las respuestas han sido dirigidas siempre a lo personal, tratando de restarme crédito con imputaciones ofensivas y muchas veces injuriosas.
La carta del doctor Castaños Guzmán, empero, marcó la diferencia y hasta me hizo dudar de si hice bien al denunciar lo que denuncié. Llegué a la conclusión de que hice lo debido, porque la crítica constructiva siempre aportará buenos frutos.
Esta columna la escribí para la semana siguiente, pero al enterarme de que en la Plaza de la Salud trataban de localizarme en sus archivos no sé para qué, lo aplacé para darles tiempo.
Pero permítame, amigo lector, dejarle con la carta del doctor Castaños Guzmán, para que usted vea que de lo que se trata es de una joya:
He leído detenidamente su artículo publicado el domingo 4 de abril en el periódico El Nacional relacionado con el Hospital General de la Plaza de la Salud. En cada párrafo deja usted delineada su inconformidad con los servicios que ha recibido de esa institución en varias ocasiones.
Los considero interesantes y apropiados algunos de ellos para que a las autoridades que dirigen esa institución les sirva de oportunidad para hacer las correcciones de lugar. La pena es que en esta ocasión su denuncia no deja de ser un hachazo vital a la reputación de ese hospital. Primero porque se hace desde una pluma como la suya, y segundo desde un periódico de tanto prestigio.
Lamento muchísimo las penurias que nos cuenta públicamente que pasó en varias ocasiones que acudió en búsqueda de una atención médica apropiada y al parecer fue fallido.
En el nombre de nuestra responsabilidad pido excusas realmente porque el estilo y magnitud en que son expuestas sus quejas hablan muy mal de este centro. Haremos un juicio y revisión de cada una de sus denuncias con fines de disminuir las posibilidades de que les pase lo mismo a otros pacientes, que ya son más de tres mil los que recibimos cada día, de los cuales el 80% son reincidentes y usuarios permanentes del hospital.
Con el mayor respeto y consideración me despido de usted
Dr.Julio A. Castaños Guzman
Presidente del Patronato HGPS
victormendez23@gmail.com

